Reseña del Juego Alan Wake Remastered


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A 11 años de su estreno, Alan Wake Remastered demuestra por qué es un título único dentro del género de terror y, al mismo tiempo, nos recuerda que el mayor pecado de Remedy Entertainment, estudio finlandés responsable de Control y Quantum Break, es la repetitividad, aspecto que arrastra desde que saltó a la fama con el lanzamiento de Max Payne en 2001. Sin embargo, la verdadera cualidad del lanzamiento original de Alan Wake y esta remasterización, es que detrás de esos sistemas monótonos se esconde un juego con una narrativa y estructura poco exploradas, responsables de todos los galardones que la franquicia ostenta.

Lo primero que reluce en Alan Wake Remastered son asuntos que pudieron arreglarse, aunque en ningún momento el equipo desarrollador estaba obligado a hacerlo; después de todo, se trata de una remasterización, por lo que se corre el riesgo de entrometerse con la visión original del juego. Lo primero que demuestra el paso de los años es la movilidad, que se recuerda mejor de lo que se juega, por ejemplo, cuando necesitas saltar una valla no hay animaciones especiales de Alan haciendo gala de una destreza acrobática cinemática, más bien, lo vemos en su estado arcaico saltando repetidamente —y torpemente— hasta pasar del otro lado. Así es el juego original. ¿Necesitaba ser mejorado? Quizá, pero como dije, sería cambiar una de sus características.

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Bajo el mismo aspecto encontramos la cámara general del juego. Muchos años después de su estreno, es evidente que la experiencia fue ideada para jugarse con un control análogo, lo cual a su vez es evidencia de su estatus exclusivo en Xbox 360. En el remaster, el movimiento de Alan Wake no está alineado al centro de la pantalla, por lo que debes correr “de ladito”. Es una construcción curiosa a la que toma algo de tiempo acostumbrarse, pero es una muestra del enfoque cinemático del juego que eleva al plano principal lo que alumbra la linterna del escritor. Nuevamente: así es como fue diseñado y, honestamente, yo no le hubiera cambiado nada.

Dicho lo anterior, el otro aspecto que pesa durante la experiencia es su formato repetitivo; aquí, la mayoría del tiempo estarás corriendo a través de un bosque o alguna locación hacia tu siguiente objetivo, que desemboca en un enfrentamiento contra los Taken. Enseguida se desata el sistema de combate que tiene a la linterna como eje principal y como mecánica básica para acabar con los enemigos. Es un baile repetitivo y totalmente necesario para continuar la aventura. Como dije, es una cualidad común de Remedy Entertainment y, nuevamente, no cambiaría algo de esta necesidad porque es parte integral del juego.

Nuevos modelos de personajes

Por otro lado, lo que no se mantuvo al 100% fue la ambientación de pesadilla original. Pero antes, déjame contarte que en el remaster se actualizaron los personajes con nuevos modelos y un mejor trabajo de texturizado, lo cual les imprime cierta dimensión de realismo, pero en algunas ocasiones resaltan de entre los entornos de fondo que no alcanzan a mostrar el mismo nivel de fidelidad. Esto no quiere decir que se vean mal, si no que más bien mejoran la presentación en general cuando se compara con el juego original. Por ejemplo, los personajes resaltan mejor a la vista durante las cinemáticas comparados con los videos originales, que se veían borrosos y carentes de detalles. Esto se debe a que las cinemáticas se actualizaron de 1080p a resolución 4K.

Hablemos de la ambientación, aspecto que, como comentamos antes, es lo que no permaneció como el original. Algo que le falta a esta versión remasterizada son algunos efectos de pesadilla que ocurren durante los momentos estresantes de la aventura, es decir, los combates. Cuando los poseídos por la presencia oscura atacan al protagonista, en la versión original se notan efectos de difuminado en la pantalla y alrededor de los oponentes que acentúan la tensión del momento; en Alan Wake Remastered este efecto fue eliminado. De esta manera, un enfrentamiento que se pudo beneficiar con un sentimiento de confusión, ahora es un simple encuentro con un enemigo. La atmósfera fue la que más resintió el salto al remasterizado.

Steven King once wrote...
Steven King once wrote…

Fuera de lo anterior, Alan Wake Remastered es la misma versión que jugamos hace años. En mi caso, la versión remasterizada de la Epic Game Store comparte muchas similitudes con la versión para Steam que se estrenó en 2012. Los menús contienen la misma cantidad de opciones y el mismo arreglo; quizá ahora hay opciones de video avanzadas e incluso se añadió la posibilidad de emplear el DLSS de Nvidia, pero en esencia es el mismo juego. Lo digo en parte porque muchos comportamientos son casi idénticos; por ejemplo, el movimiento de la puntería deja una sensación extraña que es evidencia de que no se trasladó de manera efectiva el comportamiento de una palanca análoga al movimiento del ratón, además de que era muy sensible. Sin embargo, en ningún momento es, ni fue, un impedimento para disfrutar la experiencia.

De esta manera, Alan Wake Remastered es una nueva oportunidad para experimentar —y volver a enamorarse de— un título que dejó una huella particular en el género de terror, pues es una apuesta surrealista con un formato episódico explorado con poca frecuencia y que, a su vez, inspiró el trabajo a futuro de Remedy. Por si no lo sabes, Alan Wake está separado en episodios, como si fuera un programa de televisión, con todo y sus secuencias de salida con número musical e incluso una pequeña recapitulación con lo más importante del episodio que acaba de terminar. Además, en la remasterización se añaden los últimos 2 fragmentos de historia que originalmente fueron lanzados como DLC.

Los ambientes de Alan Wake Remastered

Asimismo, esta entrega es especial dentro del género de misterio y terror, porque a diferencia de otros títulos, evita recurrir a momentos de gran impacto para generar el sentimiento de miedo y angustia en el jugador. En cambio, Alan Wake recurre a la expectativa, al miedo que algo genera con sólo mencionarlo, sin recurrir a una descripción detallada de los eventos. Además, es todo un deleite volver a presenciar las clásicas referencias y homenajes a cintas, programas y artistas del género de terror que han fascinado a generaciones enteras. Esto y muchos más elementos son los que han hecho de Alan Wake un clásico de culto entre los conocedores del género. Y, por si fuera poco, como plus tenemos los comentarios del director creativo del juego, Sam Lake.

Cuando se comparan ambas versiones, la de Epic Game Store y la de Steam de 2012, es posible notar muchísimas similitudes que, para algunos, podrían ser un foco rojo: ¿en verdad era necesaria esta remasterización? Podemos concluir que no, pero es una excelente oportunidad y un gran pretexto para conocer o volver a jugar esta obra maestra del género de terror. Sin duda, la entrega original nos brinda tal experiencia que no vemos necesaria la existencia de la remasterización: en esencia, el juego es el mismo… pero tampoco es que alguien salga lastimado con la versión remasterizada. Por mi parte, regresaré una vez más Bright Falls para sumergirme en una surreal aventura de terror psicológico como pocas, lo cual es un testamento de lo excelente y eterno que resultó el juego original a pesar de todas sus carencias y repetitividad.

Una gran excusa para jugar
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