Ahora depende de Boca – La columna de Tony Serpa





Habrá clásico en los octavos de final de la Copa Argentina, y hay que aprovecharlo. Boca puede reparar la historia. River no.

Ya está. Aunque al final le costó un poco (¿se habrán dado cuenta de lo que se les venía?), River cumplió con su parte y habrá superclásico en los octavos de Copa Argentina. Ahora todo depende de Boca, como siempre. Y hay que prepararse para el relato: si Boca gana, dirán que no sirve para nada, que es un octavo de final pedorro; si pierde, será una nueva eliminación a cargo del mejor equipo de la historia, habrá loas a Napoleón Mandaparte y bla bla. Ante esto, hay que trabajar con seriedad y enfocarse en el objetivo. El grande siempre tiene la responsabilidad de ganarlo, la mayor presión, y Boca debe asumirlo de ese modo.

¿Hay un capítulo reciente que favorece a River? Sí, el los mano a mano entre 2014 y 2019. Las estadísticas marcan que Boca domina ampliamente el historial: desde el inicio de los tiempos futboleros, estuvo 72 años arriba contra sólo 36 del rival. Pero no hay que quedarse con eso y hay que afrontar las dificultades del presente. Boca puede hacerlo, River no. Veamos por qué.

Más allá de la desesperada estrategia de marketing del club y sus hinchas de comparar la final de Madrid con el descenso, son cuestiones bien distintas: Boca puede reparar por sus propios medios lo de 2018, tomarse revancha en cualquier momento. River, en cambio, no tiene esa posibilidad: se fue al descenso y no hay nada que pueda hacer para remediarlo, no le alcanzan las glorias anteriores ni las posteriores, ni mantenerse en Primera hasta el fin de los días. Esa mancha, ya lo dijo el propio Beto Alonso días después de la caída, «no se borra nunca más».

Hay un primer paso importante que se dio para cortar con la racha: Boca le ganó los últimos dos torneos, peleados mano a mano. El primero en una definición histórica, en la última fecha, sacándole un punto de ventaja. En el otro hubo un enfrentamiento directo a pocas fechas del final, que River no aprovechó. Boca entonces se quedó con el grupo que ambos compartían y luego le ganó a Banfield el partido definitorio. Por supuesto, desde la vereda de enfrente lo minimizan, pero eso ya marca un cambio en el curso de los acontecimientos. Este superclásico de Copa Argentina es una linda oportunidad para ratificarlo. Allá va Boca.  



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