De pretenderlo el Barcelona a ser revelación de la Selección Colombia: la historia de Carlos Cuesta | seleccion-colombia


«Los resultados que consigues serán directamente proporcionales al esfuerzo que aplicas». Con esa frase se puede comenzar a relatar la historia de Carlos Cuesta, grata revelación de la Selección Colombia, en los últimos partidos de las Eliminatorias Sudamericanas rumbo al Mundial de Catar 2022. Y es que a pesar de su corta edad, 22 años, ha demostrado clase, calidad, seriedad, temple y buen fútbol.

En estos días, las redes sociales han estado invadidas de elogios para el defensor central, cuya carrera deportiva inició en el Boca Juniors de Bello para, posteriormente, dar el salto a Atlético Nacional, donde logró consolidarse, ser campeón de dos Copas Colombia (2016 y 2018), una Liga local (2017) y una Copa Libertadores (2016). Todo de la mano de Reinaldo Rueda, su «padre», como él lo llama.

Después de haber brillado en el ‘verdolaga’, de ser capitán de la Selección Antioquia y de pasar por las Selecciones Sub-17 y Sub-20, dio el salto al Genk, de Bélgica. Allí, se consolidó, se potenció, creció en todo sentido y llegó el momento. Su «padre» lo convocó a la Selección Colombia de mayores, camiseta con la que ya acumula tres partidos, enamorando a todos.

Pero su camino no ha sido nada fácil. Han sido años de intenso trabajo, compromiso, esfuerzos y dedicación, o sino que lo diga Óscar Pérez, quien fue director técnico de Carlos Cuesta en Antioquia, lo vio crecer, le dio sus primeros consejos y, en tanto tiempo que compartieron, vivieron inolvidables anécdotas que aún recuerda y todo se lo contó en exclusiva a Gol Caracol.

¿Cómo es Carlos Cuesta, en lo deportivo y personal?
«Es un ser humano espectacular. Como persona es intachable y es el reflejo de lo que demuestra en la cancha. Lo conozco desde que era un niñito. Además, es un líder nato. Fuera de que es un excelente ser humano, es un muchacho ubicado en el campo de juego, preciso en sus comentarios, se entrena bien, no es amiguero, es serio y aporta mucho al grupo.»

¿Cuál es su historia y en qué momento coinciden?
«Es un jugador que hizo las inferiores en el Boca Juniors de Bello y de ahí pasó a Atlético Nacional. Sobre esa época, tuve la oportunidad de dirigir la Selección Antioquia del año 99 y no dudé en convocarlo de una. En el cuadro ‘verdolaga’, él no tenía una posición fija y alternaba entre volante de marca y central. Cuando lo tengo, decido que juegue de defensa.»

¿Cuál fue el mejor consejo que le dio a Carlos?
«Siempre he sido muy cansón a la hora de la exigencia. El mejor consejo que le di es que al fútbol hay que darle para que te devuelva. Si no le das, el fútbol te cobra. Carlos le está dando y está viendo los frutos y muy grandes. Con él es fácil porque es un muchacho receptivo, que se entrena bien, respetuoso. Es el tipo de jugador que todos quisiéramos tener.»

¿Alguna anécdota que recuerde?
«Tengo una historia de esas que uno nunca olvida. Previo a la final con la Selección Antioquia, en Bucaramanga, el técnico de Nacional era Reinaldo Rueda y llaman a decirme que requerían a Carlos para ser titular en Tunja. Le dije que le hiciera. Nacional jugaba el sábado en la noche y nosotros, el domingo. No había vuelos directos desde Tunja, así que era difícil tenerlo. Cedimos, le pusieron un vuelo de Bucaramanga a Bogotá y luego a Medellín. Concentró con Nacional, entrenó dos días y se fue para Tunja. Desde allá me llama y me dice: ‘profe, yo llego al partido’.»

Hizo y deshizo para cumplir…
«(Risas) Le digo, ‘hombre, ¿estas loco?’. Y él me insistió porque siempre soñó con ser el capitán de la Selección Antioquia y recibir el título de campeón. Termina el partido, juega los 90 minutos y, al rato, me llama desde la terminal de transportes, diciendo: ‘profe, ya voy a coger bus para allá, espéreme». Le ayudamos, arreglamos todo y le abrimos las puertas. Llegó en horas de la mañana, le cuadramos una habitación, durmió, lo citamos al almuerzo y llegó al partido.»

El desenlace tuvo que haber sido el mejor, ¿o no?
«Claro, así tenía que ser (risas). Arribó a las 6 de la mañana y, a las 12, estuvo en cancha, con franja de capitán. Quedamos campeones y recibió el trofeo. Desde entonces tenemos una muy buena amistad y siempre le deseó lo mejor. Aunque ya no compartimos tanto porque está afuera del país, cuando se da la oportunidad, hablamos bastante.»

Después de esa ‘locura’, ¿Carlos le dijo algo?
«No, pero después pasó algo bonito. Cuando la Selección Antioquia es campeona, en el siguiente partido de cualquiera de los dos equipos profesionales, se da la vuelta olímpica en el Atanasio Girardot. Justo ese día, jugaba Nacional y Carlos era titular. Sin embargo, salió con los muchachos de la Selección, recibió el aplauso de todos, dio la vuelta, regresó al camerino y, al rato, salió a jugar con Nacional.»

Todo eso que hizo, ¿Qué le dice de Cuesta?
«Más que decirme, es confirmar lo que siempre ha demostrado. Es un gran profesional, un excelente muchacho, de una buena familia. Lo que estamos viendo en la Selección Colombia es el reflejo de su trabajo, de la seriedad y de su convicción ganadora. Me alegra demasiado lo que le está pasando.»

¿Dónde quisiera verlo en un futuro?
«En la Selección Colombia, ya me di el gusto de verlo y, por lo que analicé, el problema ahora es para Dávinson Sánchez porque tiene al lado a un jugador que sabe, es bueno y que le va a competir. Ahora, volviendo al tema de Carlos, quisiera verlo en la Premier League. Me moriría de ganas por verlo allí en esa liga; tiene las cualidades.»

¿Con qué otros jugadores se ha «dado el gusto de verlos» en la ‘tricolor’?
«Con varios. Recuerdos dos puntualmente, además de Carlos Cuesta. Primero, Santiago Arias, a quien incluso le cambié la posición. Él llegó siendo media punta o delantero, lo envié como lateral y vea, estuvo en España, Alemania, Países Bajos. A Daniel Muño, lo tuve en Águilas Doradas y creo que aporté mucho en él, con su polifuncionalidad.»

En lo futbolístico, ¿Cuál es el diferencial de Carlos Cuesta?
«Es tan bueno que juega por izquierda; tiene mucha capacidad. Reinaldo Rueda tiene un central para las dos opciones, ya sea cuando Yerry Mina no esté o cuando Dávinson Sánchez falte. Con su forma de vivir, de sentirse jugador, de cuidarse y de entrenar, tiene mucho que aportar. A pesar de que no tiene tanta talla, va bien al juego aéreo. Es inteligente.»

Y en lo personal…
«A la gente buena, le pasan cosas buenas y Carlos es de gran corazón y de buenos principios. Su diferencial es el liderazgo, con el carácter que tiene. Ahora, es el niño de la Selección Colombia, pero cuando sume minutos, se darán cuenta. Los brasileños vieron que Carlos no era fácil, y lo mismo le habrá pasado a los uruguayos. Cuando se llene de confianza, juegue más y le den voz, lo demostrará en cancha con ese liderazgo.»

¿Ya tocó techo?
«Para nada. Todavía no hay techo con él, le falta mucho por dar. Apenas lleva dos o tres partidos con la Selección Colombia y, con el paso de los compromisos, le darán una faceta diferente. El carácter te lo da el juego continuo, estar en la cancha, sentir lo que siente ahora, en fin. Entre más partidos sume, más posibilidades habrá de ver un nuevo Carlos Cuesta.»

Ha hecho énfasis en el «liderazgo» y «carácter» de Carlos Cuesta, ¿siempre fue así?
«Desde la Selección Antioquia. Creo que a los compañeros les daba pena no entrenarse bien viendo un jugador como Cuesta, ya estando en Nacional y habiendo debutado en la profesional. Qué bueno que muchos estuvieran en los zapatos de él y se dieran cuenta de que ser futbolista no solo es aparecer en televisión, sino que es entregarse día a día, cuidarse, sentir la profesión. Carlos sabe que esta carrera es corta. Por eso, quiere vivirlo bien. Lo digo porque lo hemos hablado.»

¿Cuáles son las mayores virtudes de él, en el terreno de juego? ¿En qué se ha potenciado?
«Desde muy pequeño, ha utilizado su velocidad de gran manera, es buen tiempista, tiene mucha potencia, sale a la mitad de la cancha y corta, gana en el juego aéreo, es preciso a la hora de salir. En todo eso, se ha potenciado. Quizá para los que no lo habían visto, se sorprendieron, pero para mí eso no era nuevo, ya que siempre ha sido así de bueno.»

¿Qué le falta o qué quisiera que mejorara?
«Más que faltarla es que no lo ha mostrado aún. En la Selección quisiera verlo más líder. Sé sus capacidades con relación a ello. Sabe hablar. Estuvo en la selección prejuvenil, siendo un año menor, y ordenaba; en la Selección Antioquia, asumió ese rol. Ese liderazgo lo tiene que asumir. Quiero verlo hablando y ordenando. Eso sí, nunca lo veremos hablando feo o mal de algún compañero; todo lo contrario, es un hombre puntual a la hora de decir las cosas y ve bien el fútbol para ser joven.»

¿Ha hablado con él en estos días?
«No, la verdad soy respetuoso en ese sentido. Cuando están en la Selección, prefiero no molestarlos, ni escribirles. Trato de que estén enfocados en los partidos, concentrados y entrenándose. Seguramente, tendrán distracciones, pero prefiero no sumarles otra. Eso sí, después de eso, y cuando tengo la fortuna de hablar con él, lo aprovecho al máximo. Pero, por ahora, disfruto verlo con la camiseta de la Selección Colombia. A la final, termina siendo un trofeo para mí.»

Si tuviera la oportunidad de hablar con él, en este momento, ¿Qué consejo le daría?
«Que se suelte en ese liderazgo. Tenemos una Selección árida de líderes. Yerry Mina es un gran jugador y lo intenta, habla, pone el pecho y defiende a los compañeros, pero necesitamos un líder. Cuando no está Falcao García, nos van a irrespetar porque no tenemos un líder en la cancha que sea capaz de hablarle a un árbitro o a un jugador grande. Creo que Carlos, con su rendimiento, puede demostrar capacidad y liderazgo. Tiene muchas cualidades para hacerlo.»

¿Alguna vez le contó de algún sueño que tuviera?
«No tuve esa fortuna de tener ese diálogo con él, pero todos tienen el mismo sueño que es ser jugadores profesionales, ir a Europa y la Selección que los desvela. Él está viviendo los tres. Ahora, le voy a contar algo que pasó. Una vez, estando en la Selección Antioquia, me llamó un representante español y me dice: ‘quiero hablar con Carlos Cuesta’. Le respondo que no se puede porque yo soy el técnico de la Selección Antioquia y él pertenece a Atlético Nacional, con quien debe hablar. El hecho es que envían una persona a Medellín, viene me busca, me pregunta y mi repuesta fue la misma.»

Iban por Carlos Cuesta, sí o sí…
«Pero con toda (risas). El caso es que ese representante, cierto o no pero fue lo que se supo, venía del Barcelona, club que le había dado el aval para buscar a Carlos. Todo tomó fuerza y la noticia le llegó a Carlos. En ese momento, me busca y me pregunta. Mi respuesta fue: ‘Carlos, usted es jugador de Atlético Nacional, no soy su representante y no puedo entrar en esos diálogos. Deben hablar con su club, ni siquiera conmigo o con usted. Tranquilo. Espérese’.»

¿Se desesperó un poco?
«Fue tanto el asedio que, finalmente, se dio cuenta de que eran representantes del Barcelona. Cuando lo buscan, él les dio la respuesta que yo le había dado: ‘hablen con Atlético Nacional’. Eso me impresionó. Por eso, lo abracé, lo felicité y le dejé claro que las cosas le iban a llegar en su momento. Eso demuestra la madurez y lo centrado que siempre ha estado. Nunca, me reprochó, todo lo contrario, lo comprendió. Siempre ha sido un muchacho muy centrado.»

¿Qué siente al ver donde está y que usted hizo parte de ese proceso?
«Uno como técnico jamás debe decir que «yo lo hice», no, yo aporté, así como en Nacional lo hicieron, la gente que lo vio crecer en su primera escuela también hizo lo mismo, y las personas que lo rodean, igual. Es un aporte de muchos, pero creo que la satisfacción para uno, es verlo a donde ha llegado. Es agradable ver que está en la Selección Colombia y muy motivante. Invita a seguirle dando con amor a esta profesión.»