Derribando Paredes


Cinco temporadas como referente de la zaga de uno de los mejores clubes de Europa, el PSG, llegando a la final de la Champions, ganando el campeonato francés y siendo capitana de la Selección Española. Irene Paredes, mejor defensa del curso pasado para la UEFA y una de las mejores 20 futbolistas para la FIFA está en pleno proceso de adaptación al FC Barcelona, a un estilo de fútbol muy distinto al que practicaba en París, más físico y directo, y a una nueva vida ya que acaba de ser madre de un niño.

Apenas unos días después del anuncio de su maternidad y justo antes del partido en el estadio Johan Cruyff, se hizo la foto con sus compañeras y el pequeño Mateo en brazos convirtiéndose en una de las imágenes del día por lo poco habitual y por el rechazo que se atrevieron a exteriorizar algunos en las redes. “Puede servir para que se haga visible una realidad. No soy la única mujer que es madre con otra mujer”. La maternidad ya no es incompatible con el fútbol de élite. La FIFA protege desde hace apenas un par de años el derecho a quedarse embarazada. El convenio colectivo español, pionero en grandes Ligas, también lo regula de forma que han desaparecido las cláusulas anti-embarazo que coartaban a las jugadoras si no querían verse obligadas a dejar el fútbol. Aun así todavía hay mucho por hacer en la percepción de la sociedad. “Hay cosas que antes eran tabú, se veían de mala manera, que debemos normalizar”. Que dos mujeres decidan tener un hijo ha dejado de ser extraordinario en España pero que referentes del deporte se atrevan públicamente a mostrarse como son y sin miedo al qué dirán, a los prejuicios, sí es poco habitual y digno de ser aplaudido. Paredes no es la única madre en Primera, tampoco en la Selección, pero su gesto va más allá de ser madre y futbolista. Es aprovechar su capacidad de influencia sobre las más jóvenes, asumir que puede ser un ejemplo a seguir para contribuir a la igualdad, al empoderamiento de las lesbianas, a erradicar la homofobia y la discriminación por la orientación sexual o identidad de género de las personas, tan presente todavía en cualquier ámbito y, en especial, en el mundo del fútbol.

La defensa azulgrana se siente cómoda con la presión de hacer progresar al mejor equipo del momento y de estar donde “se entiende la manera de jugar al fútbol como la entiendo yo”. Ahora también disfruta de las pequeñas siestas que puede echarse desde que sus noches son más “entrecortadas”. No cogió la baja por el nacimiento de Mateo porque el club le dio “cierta libertad” pero ha recurrido a algunos familiares y a la melatonina para descansar bien y que no afecte a su rendimiento.