¿En qué quedará la revolución?


Van tres fichajes y ninguna salida. Y la cuarta contratación, Depay, parece que es cuestión de horas. Si no nos engañan, Agüero, Eric Garcia, Emerson y Depay habrán costado nueve millones de euros en total, los pagados por el lateral brasileño del Betis. Fichas al margen, no es una mala gestión económica, pues seguro que si ahora el Barça pusiera a estos cuatro jugadores en el mercado, sacaría mucho más de lo que le han costado. Así que nada que objetar desde este punto de vista. Otra cosa son las salidas que se han de producir y que está por ver cuáles serán y en qué condiciones se realizarán. Está claro que después del fracaso de la temporada pasada y del varapalo final de esta campaña, la revolución prometida sigue pendiente. Sí, porque cambio de ciclo significa revolución y estaremos de acuerdo en que revolución, lo que se dice revolución, todavía no la hemos visto por ninguna parte. 

LOS RETOS

Y va a ser difícil que veamos una revolución en toda regla. Traspasar, ceder, echar, regalar a Neto, Sergi Roberto, Umtiti, Junior Firpo, Pjanic, Aleñá, Riqui, Matheus Fernandes, Trincao y Braithwaite no tendrá ninguna incidencia más allá de recuperar cuatro euros y ahorrarse algunos más de fichas, pues han tenido una mínima influencia en el desarrollo de la competición. Esto no se puede vender como revolución de ninguna de las maneras, y aún estaría por ver si el hueso duro de roer de esta lista, Umtiti, se podría colocar en algún lado.

La revolución son Coutinho, Dembélé, Griezmann y alguno entre Piqué, Alba y Busquets. De los tres primeros, Coutinho y Dembélé son obligados si no queremos que el brasileño se enquiste y el francés se marche gratis el próximo verano. Y si se siguen fichando delanteros, desde luego seguir con Griezmann no tendría demasiada razón de ser. Y de las vacas sagradas, alguna decisión se tendrá que tomar si no aceptan rebajar sus salarios. Aquí estará la madre del cordero. Colocar a Coutinho sin perder dinero, aguantar el pulso de Dembélé, hacer un gran traspaso con Griezmann y atreverse con algún intocable, éstos son los retos. Ahí está la revolución. Lo demás son fuegos de artificio.