La hora de Coutinho


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«Cada día está mejor, pero necesita tener minutos de partido y dar el último paso para estar con nosotros». Koeman sigue esperando a Coutinho, convencido como está, de poder recuperar al futbolista que sufrió como técnico del Everton y Southampton.

La primera oportunidad de verlo de corto podría llegar hoy ante el Bayern, tras semanas entrenando y la prueba ante el Prat, donde fue el mejor del amistoso del miércoles en la Ciutat Esportiva.

Koeman lo necesita con urgencia tras la mala estrella que persigue a la delantera. Con las bajas de Ansu, Dembélé, Agüero y Braithwaite, se impone recuperar al brasileño. El técnico insiste que necesita jugadores que sean una amenaza de cara a portería. Sin Messi (38) ni Griezmann (20) el equipo ha perdido 58 goles respecto a la temporada pasada.

Coutinho forma parte de ese grupo de jugadores que Koeman espera que den un paso adelante en esta faceta. «Es un jugador importante porque tiene efectividad y puede jugar en varias posiciones. Necesitamos gente así. Con Messi hemos perdido muchos goles y hay que buscarlos en otros jugadores».

Durante su cesión al Bayern marcó 11 goles y dio 9 asistencias en 37 partidos. En sus dos primeras temporadas en el Barça tuvo una irrupción interesante (10 goles y 6 asistencias en 22 partidos), pero se apagó en su segunda temporada: 11 goles y 5 asistencias en 54 partidos. La temporada pasada, antes de la lesión, sumaba 3 goles en 14 partidos. En total 24 goles en 90 partidos de azulgrana.

Hoy se espera que vuelva a un terreno de juego con el dorsal 14 dos operaciones y ocho meses parado después. No será un día cualquiera para Coutinho, que tiene la gran oportunidad de volver a sentirse futbolista.

Ya casi nadie recuerda unos primeros meses prometedores y la imagen que ha quedado es la de una involución. A Coutinho le ha castigado la indefinición de su posición en el campo y ese halo de saudade que le acompaña. El brasileño parece demasiado centrocampista para ser un delantero y demasiado delantero para ser un centrocampista. Pero sobre todo pareció resignarse a vivir a la sombra de Messi.

Acostumbrados a la alegría de brasileños como Ronaldinho, Ronaldo o Rivaldo, al culé le cuesta conectar con Coutinho. La celebración del tercer gol contra el United en abril de 2019, tapándose los oídos, terminó de señalarlo.

Coutinho se rebeló contra las críticas -dijo entonces que las de los periodistas- pero siguió sin ser el del Liverpool en el campo. Tampoco el Barça era aquel equipo de vértigo de Kroos.  Ahora en su cuarta oportunidad en el club, y con la confianza de Koeman, espera empezar desde hoy mismo ante el Bayern, a cambiar su historia en el Barça.

Coutinho, durante una sesión

| EFE