Ni el Barça ni Messi se rinden


El Barça sigue vivo en la Liga después de una remontada memorable que le permitió pasar de un 1-0 en contra al 1-2 en trece minutos y al,1-3 en diecinueve. Unos minutos de locura en los que la Liga estuvo perdida pero fue felizmente reencontrada por el amor propio de un equipo que no sucumbió a los contratiempos que el desarrollo del juego le planteó. Una primera parte en la que pese a no jugar al nivel que se le debería exigir a un aspirante al título, los azulgranas crearon suficiente peligro como para adelantarse en el marcador y dos decisiones arbitrales que pudieron ser favorables pero se interpretaron en contra: un posible penalti sobre Pedri y el gol del Valencia en el que Ter Stegen pudo ser bloqueado de forma ilegal por un rival. En cualquier caso, es cierto que el equipo equipo había mostrado ciertas lagunas tácticas que le abocaron al sufrimiento, básicamente la falta de un 9 y la ausencia de un extremo. Afortunadamente, luego el destino estuvo mejor que Koeman, el árbitro y el VAR. 

ORGULLO Y AMBICIÓN

Sí, porque lo que pasó después del gol de Gabriel Paulista fue digno de un guion de Alfred Hitchcock. Penalti por una mano de Lato que Messi falló en primera instancia y solo su ambición, rabia y espíritu ganador le permitió resarcirse para ganar el rechace de Cillessen. Ahí estuvo la clave del partido y quien sabe si de la Liga. Un minuto en el que se pasó de la tragedia a la esperanza. De perder la Liga a empezar a ganarla, pues de esa dinámica mágica surgió el segundo gol, de Griezmann, y el tercero de Messi en un fantástico lanzamiento de falta. Gran reacción de un equipo que sigue en la lucha por la Liga, y lo más importante es que ayer el mérito de la victoria vino dado por el compromiso, orgullo, ambición y capacidad de sufrimiento, valores estos que cuando se mezclan con la calidad y el talento de buenos jugadores suelen dar excelentes réditos. Hay motivos para la esperanza e incluso para el optimismo. El Barça no se rinde y Messi quiere la Liga. El próximo fin de semana volverá a ser de infarto. 

La clave: el Barça remontó a lo campeón por orgullo y la máxima ambición de Messi.