sí, pero a punta de pistola


La junta de Laporta afronta su primer gran reto este próximo domingo en la que va a ser una de las Asambleas más importantes de la historia del club. Se votará la modificación de artículos muy trascendentes, algo que convierte la votación en una especie de plebiscito sobre los primeros meses de gestión de la nueva junta.

De todos los cambios, es esperable que en uno haya consenso absoluto: el que se refiere al artículo 4, que establecerá que el club luchará para “erradicar todas las actitudes homófobas, machistas y racistas”. Casi da vergüenza que no se hubiera aprobado antes. A partir de ahí, se propone reducir los mandatos de 6 a 5 años, un acierto que ayuda a aligerar la presión sobre los mandatos, y ampliar la junta directiva de 21 a 25 miembros, una medida necesaria, que ayudará a reducir la pesada carga del aval.

La polémica puede subir de tono con la modificación del artículo 12, que puede permitir a partir de ahora que el ingreso de un nuevo socio se pueda hacer también de manera telemática y no solo presencial. Impecable. El club tiene que ir adaptándose a la evolución tecnológica y lo ideal sería que también se pudiera votar digitalmente, como ha defendido con razón Victor Font. Aquí llegamos al artículo 16, referente a las peñas, en las que se regula su relación con el club, sin el intermediario de la Confederación Mundial, que pierde su capacidad de formar parte indefinidamente de la Asamblea.

Regular las peñas y limitar sus privilegios referentes, por ejemplo a las entradas, también era una necesidad. Al final llegamos al punto nuclear, dejar sin efectos el artículo 67 (que no deja tener pérdidas más de dos temporadas seguidas) de manera transitoria, debido a la crisis causada por la pandemia. Parece también razonable, dado que el club está ante una situación totalmente excepcional, que la gestión sigue estando asegurada por el artículo 38 (el de los avales), y porque es provisional. No parece, como se ha dicho, un cheque en blanco sin condiciones, sino más bien una necesidad razonable si tenemos en cuenta que estamos ante la mayor catástrofe económica de la historia del club. Otra cosa es cómo se plantea la votación: o todo o nada, en un solo paquete.

Una decisión indefendible, que levanta lógicas sospechas. Este sábado votar que sí es lo mejor sobre todo para no bloquear el club, pero, oigan, señores de la junta, aparten de nuestras cabezas esta pistola maniquea que nos obliga entre el sí a todo o no a todo. Que ya somos mayorcitos. Firmado: uno que votaría que sí sin pensarlo a la reforma de los estatutos.