El desabastecimiento lleva a Reino Unido a retrasar otra vez los controles a los alimentos de la UE


Reino Unido ha anunciado este martes que retrasará por segunda vez la puesta en marcha de algunos controles a la importación post-Brexit debido a la presión de la pandemia sobre las empresas y a las tensiones existentes en la cadena de suministro global. Su aplicación, finalmente, será gradual a lo largo del próximo año.

El Gobierno británico, que tras formalizarse el Brexit se dio seis meses para aplicar las inspecciones, ha retrasado de nuevo la obligación de realizar declaraciones y controles aduaneros completos hasta el 1 de enero de 2022, mientras que las declaraciones sobre seguridad y protección se exigirán a partir del 1 de julio del año que viene.

«Queremos que las empresas se centren en su recuperación de la pandemia en lugar de tener que lidiar con nuevos requisitos en la frontera, por lo que hemos establecido un nuevo calendario pragmático para la introducción de los controles fronterizos completos», ha indicado el ministro británico para el Brexit, David Frost. 

Fuentes del sector de la logística y las aduanas consultadas por Reuters han señalado que la infraestructura estatal de Reino Unido no está preparada para imponer controles completos. 

Lo cierto es que en las últimas semanas Reino Unido se está enfrentando a un serio problema de desabastecimiento que generan problemas en supermercados y en hostelería. La pandemia y el encarecimiento del transporte no dan tregua tras el Brexit.

La realidad del Brexit duro se ha materializado en restaurantes abocados a retirar platos del menú supermercados con los lineales bajo mínimos y stocks insuficientes para la demanda.

Ian Wright, director de la Federación de Alimentos y Bebidas del país, ha llegado a advertir que la falta de comida en Reino Unido va a ser «permanente» como consecuencia de la escasez de camioneros (ahora es más complejo cubrir estos puestos con personal extranjero ante la complejidad del nuevo visado), las barreras en las aduanas tras la separación de la UE y las restricciones de circulación por el covid. Sonado fue que McDonald’s tuvo que dejar de vender batidos o que en KFC escasea el pollo. 

Mientras Bruselas introdujo sus controles fronterizos de forma inmediata tras abandonar Reino Unido el mercado único de la Unión Europea a finales del año pasado, el país que dirige Boris Johnson optó por ir introduciendo de manera escalonada los controles a la importación de bienes como los alimentos para dar tiempo a las empresas a adaptarse a la nueva situación.


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