Arde la pelea entre bancos y fintech: piden más regulaciones y peligra la interoperabilidad


El crecimiento explosivo de pagos electrónicos y el lanzamiento de nuevas billeteras virtuales volvió más competitivo el ecosistema financiero-tecnológico argentino. La carrera por lanzar novedades y promociones al mercado ya no es solamente de las fintech: los bancos tradicionales se suman con propuestas propias mientras el regulador mira con cuidado los desbordes de los players que juegan al límite de la ley.

Ahora, dos entidades que agrupan a los bancos privados (ABA y Adeba) pidieron al Banco Central mayores controles y regulaciones para las fintech y sus cuentas. También piden la eliminación a los topes existentes para hacer transferencias entre cuentas bancarias y cuentas virtuales. A su vez, reclaman poder decidir cuánto dinero pueden transferir a cada cliente según su perfil de riesgo y otros factores.

Los bancos afirman estar apuntando a la prevención de los fraudes y estafas realizados a través de los canales electrónicos. Por le lado de las fintech, reniegan de verse afectados en uno de los aspectos más importantes de la convivencia entre ambos sistemas: la interoperabilidad, que dispone que se pueda girar dinero en las mismas condiciones entre las cuentas de los bancos (con Clave Bancaria Uniforme, CBU) y las cuentas de las fintech (con Clave Virtual Uniforme, CVU).

Esta interoperabilidad se dio en el marco del anuncio de las transferencias 3.0, a finales del año pasado. La idea era impulsar los pagos digitales y promover una mayor inclusión financiera en la Argentina. «Estas medidas forman parte de nuestros objetivos de gestión que apuntan a encontrar modos de facilitarles los pagos a las personas y a los comercios. La decisión de impulsar un sistema interoperable hace que las transferencias sean más baratas y que la gente encuentre modos de pago más ágiles, explicó al momento del anuncio Miguel Ángel Pesce, presidente del BCRA.

Esta posibilidad de interoperabilidad de alguna manera facilitó la concreción de ilícitos vinculados a estas empresas que brindan diferentes servicios financieros, toda vez que las mismas no se encuentran alcanzadas por las diversas normas emitidas por ese Banco Central orientadas a brindar seguridad en las operaciones de los clientes de las entidades financieras», señalaron los bancos.

Los bancos aseguran que, «para proteger a sus clientes» de acciones fraudulentas, algunas entidades tomaron medidas que, abiertamente, limitan la interoperabilidad: «En cuanto a operaciones en las que intervienen cuentas virtuales, se han implementado limitaciones en los importes a transferir. Los beneficios derivados de la adopción de esta restricción se han visto reflejados en una notable disminución de los fraudes provenientes de operatorias con proveedores de servicios de pago«.

La preocupación no es menor. En abril, la Unidad Fiscal Especializada en Ciberdelincuencia (Ufeci) del Ministerio Público Fiscal dio a conocer que las denuncias por estafas bancarias crecieron en un 3000% en la Argentina durante el 2020. Los bancos sugirieron al BCRA una modificación concreta: la de la norma que fija los montos para las transferencias hasta 15.000 UVAs ($1,2 millón) o USD 12.500, por día y por cuenta. Argumentan que «Al respecto, se solicita la modificación de dicho punto, eliminando la referencia cuantitativa al límite inferior para esas operaciones, sugiriendo que se establezca que cada entidad podrá determinar los límites aplicables a cada canal habilitado y de acuerdo al perfil de riesgo asociado a cada cliente y canal, teniendo en cuenta los procesos de monitoreo y control que cada entidad disponga, tanto para operaciones en pesos como en moneda extranjera».

Las fintech, por su parte, reclaman reglas de juego claras y exigen «competencia» a los bancos, renegando de la misiva de los bancos.

Las fintech aseguran estar reguladas y plegadas a  la Comunicación «A» 6885, a la vez que resaltan sus esfuerzos para evitar los problemas de seguridad en las cuentas.