Benedetto Vigna, el opuesto de Luca Montezemolo que hará el futuro de Ferrari


Ferrari ficha un cerebro de sector tecnológico para liderar la transición del cambio de paradigma que vive el mundo de la automoción. ¿Afectará un perfil como el suyo al futuro de la Scuderia?

Hace tiempo se asumió que Ferrari ya no es aquella compañía que construye coches de calle para financiar un equipo de carreras. Aunque el signo de los tiempos haga que el fin ultimo de las empresas vaya mutando según las épocas, en la casa italiana siempre trataban de disimular lo crematístico con ese envoltorio de romanticismo y leyenda que sólo los transalpinos son capaces de elaborar.

Casualidad o no, la salida de los dos últimos mandamases de Ferrari ha coincidido con algunas de las temporadas mas decepcionantes de su equipo de Fórmula 1. Nadie se cree obviamente que la salida en 2015 de Luca de Montezemolo y de Louis Camilleri a finales de 2020 se debiera a que el equipo de carreras no rendía bien en las pistas, pero vino bien para crear una historia que tenga entretenidos a los ‘tifosi’ más enfervorecidos.

John Elkann (derecha) junto al fallecido Sergio Marchionne (izquierda) en 2016

¿Quién es Benedetto Vigna?

John Elkann, presidente de EXOR, el holding familiar de la familia Agnelli y accionistas mayoritarios de Ferrari no se ha distinguido nunca por ser un ‘carrerista’, pero sí parece ser muy consciente que, sin carreras, la máquina de fabricar dinero que es la marca del ‘Cavallino’ no sería tal. Algo el recién nombrado nuevo CEO de la compañía Benedetto Vigna debe entender bien ahora, pues hablamos de una persona no sólo alejada del mundo de las carreras, sino incluso también del mundo de la automoción.

En la última junta de accionistas de Ferrari, preguntado John Elkann en quién recaería la presidencia de Ferrari que interinamente él mismo ostentaba tras la abrupta renuncia de Camilleri, ya dejó claro por donde iban a ir los tiros entre la terna de candidatos que se manejaban: “Alguien con las cualidades adecuadas para liderar nuestra empresa, pero sobre todo las capacidades tecnológicas”.

Ese último matiz de Elkann se plasmó hasta tal punto que ha contratado a un cerebro que ni siquiera procedía del mundo de los coches. Benedetto Vigna es un físico procedente de la empresa STMicroelettronics. Graduado en física subnuclear en 1993 en la Universidad de Pisa, es un científico en toda regla que ha registrado más de 100 patentes a lo largo de su carrera, entre otras, la invención de un sensor de movimiento tridimensional que hizo famoso la Nintendo Wii. Sin embargo, salvo error de juicio, el nuevo presidente de la marca italiana es un absoluto desconocedor del sector del automóvil.

Desconocer el pasado

El fichaje de Vigna será útil, como dice Elkann, para los cambios drámaticos que afronta Ferrari en estos momentos por sus probadas habilidades de innovación: «Su liderazgo y enfoque empresarial fortalecerán aún más a Ferrari, al escribir nuevos capítulos de nuestra historia única en la vida de pasión y rendimiento en la emocionante era de cambios tecnológicos que tenemos por delante», declaró el nieto de Gianni Agnelli. Ahora queda por ver cómo encaja un profesional como Benedetto Vigna en una compañía que, en su barroca autodefinición, no se considera un constructor de coches o un equipo de carreras, sino ‘un fabricante de sueños’. Para venderlos, Luca Montezemolo era el personaje ideal, el tipo mas glamuroso de un país ya de por sí plagado de gente glamurosa. Sergio Marchionne de glamour andaba justo, pero su valor como titán de la industria automovilística era indiscutible.

El expresidente de Ferrari Louis Camilleri, junto a Charles Leclerc en 2019


Veremos por tanto a ver qué sucede con un genio del campo de la electrónica y los semiconductores, cuando tenga que dirigirse a los conductores de carne y hueso, tanto los 10.000 clientes de Ferrari, como a Charles Leclerc y Carlos Sainz. Sin alma carrerista, Ferrari es una compañía de futuro delicado que por buen producto que acaben haciendo. Recordemos cuando FIAT puso en 1988 al frente de la compañía a Piero Fusaro, un burócrata turinés sin alma carrerista que se negó a seguir adelante con el precontrato firmado con Ayrton Senna, porque decía que ‘un piloto no puede marcar esas diferencias que presume’. Fusaro mostró su manifiesta incapacidad para entender las claves que hacían grande a Ferrari, llevando a la compañía y al equipo de carreras casi a la desaparición.

Ni una mención a las carreras

Su demoledor fracaso, provocó la llegada de Luca Montezemolo, el artífice de la resurrección industrial y deportiva de la marca. Ojalá Benedetto Vigna se empape lo suficiente de los aciertos y errores pasados de Maranello para entender que los ‘Ferraristi’ y ‘tifosi’ del mundo no se van a emocionar con una subida en la cotización en la bolsa de Milán o con el ‘mejor sistema de conducción autónoma del año’. Ferrari seguirá grande, en la medida que se sigan ganado carreras en los circuitos y se produzcan coches que hagan girar cuellos por las calles del mundo.

Así se expresaba al anunciarse su posición el propio Benedetto Vigna: «Es un honor especial unirme a Ferrari como su CEO y lo hago con el mismo sentido de emoción y responsabilidad por las grandes oportunidades que hay por materializar. Tengo un profundo sentido de responsabilidad hacia los extraordinarios logros y capacidades de los hombres y mujeres de Ferrari, hacia todas las partes interesadas de la compañía y hacia todos en todo el mundo para quienes Ferrari es una pasión única». Palabras del mejor director de comunicación del mundo, pero sin una mención a la bandera a cuadros. Quizá con una semana de inmersión en Maranello, con visitas a la casa de Enzo Ferrari en Fiorano y unos ‘Cappellacci con calabaza ‘en el restaurante de Mamma Rosella, Benedetto Vigna comprenda que dirige una compañía muy singular, incomparable con cualquier otra. Ese será su principal reto, para el que necesitará toda la suerte del mundo.