Bonificaciones para ejecutivos: la iniciativa que impulsan las empresas en América Latina para una sostenibilidad a prueba de crisis | AméricaEconomía


Dando el ejemplo

En 2020, en medio de la pandemia, la empresa de cosméticos L’Oréal, lanzó el programa a nivel global “L’Oréal for the Future” (L’Oréal por el Futuro), con el cual se introdujeron objetivos de sustentabilidad que inciden en la evaluación de desempeño de todos los altos ejecutivos de la empresa. Algunos de estos objetivos incluyen que para 2025 la totalidad de sus envases de plástico serán rellenables, reutilizables, reciclables o transformables en compost; y que para 2030 esperan reciclar o reutilizar todos los residuos generados en sus centros, entre otras metas.

“El programa requiere de una profunda transformación para la empresa, porque debemos considerar el impacto que creamos más allá de esta. En esta lógica, los resultados no financieros del Grupo se miden con la misma rigurosidad con se evalúan los resultados financieros. Esto implicó integrar la función de la sustentabilidad dentro de nuestro Comité Ejecutivo a nivel mundial y a nivel local, durante el ejercicio de nuestro primer compromiso público con metas a 2020, además de involucrar a todos los roles y departamentos dentro de la organización en esta nueva forma de operar. Actualmente, parte del bono anual de los altos directivos de L’Oréal depende del logro de objetivos vinculados con el programa L’Oréal for the Future”, indica Marcela Siri, directora de Asuntos Corporativos, Engagement & Sustentabilidad.

En dos años más, incluso, estos objetivos tendrán que ser asumidos por todos los colaboradores de la empresa, “lo que nos permitirá empujar el concepto de sustentabilidad aplicada a cada una de las posiciones. Hoy en día, la sostenibilidad está en el centro de la estrategia del Grupo, en términos de gobernanza y desempeño. Pero sabemos que debemos ir más lejos”, dice Siri.

Aguinaga explica que en las empresas que llevan a cabo esta práctica, “lo más común es ligar los incentivos a ciertos KPI (indicadores clave de desempeño, por sus siglas en inglés) de la compañía. De esta forma, se alinean los incentivos y se motiva de forma más efectiva a los altos mandos de la organización para que se alcancen los objetivos relacionados con la sostenibilidad”. 

“​​Hay empresas que toman en consideración los objetivos ambientales para sus bonos, ya sea en función de referentes dados por estándares internacionales o por la consecución de los objetivos propios. Otras lo hacen siguiendo un criterio funcional, como la empresa cervecera neerlandesa​ Heineken, que brinda bonos de acuerdo al cumplimiento de los objetivos de sostenibilidad de cada área. También hay empresas que además de los criterios ambientales incluyen otros índices de sostenibilidad, reducción de emisiones de CO2 o cuotas de mujeres en puestos de responsabilidad en la organización, por ejemplo”, explica Kety Jáuregui, profesora de la peruana Universidad ESAN.

En cuanto al porcentaje de los bonos que se vinculan a criterios ESG, este también es variable: Jáuregui dice que “el fabricante de circuitos integrados Intel ofrece 3% de bonificaciones anuales a sus empleados de acuerdo a las métricas y objetivos de sostenibilidad ambiental; la empresa de energía Xcel Energy brinda una tercera parte de la bonificación anual de su CEO, en función del cumplimiento de los objetivos de emisión de CO2. Alcoa, productora de aluminio, vincula el 20% de su plan de compensaciones a directivos con métricas no financieras que incluyen objetivos de reducción de dióxido de carbono”. 

En Credicorp, la medición de desempeño es anual e impacta actualmente a los CEO y a sus Comités de Gestión. “Si bien la evaluación es anual, el seguimiento de las métricas corporativas es trimestral a nivel holding. A nivel subsidiaria, el seguimiento específico de las iniciativas es mensual. La primera medición se realizará en 2022, respecto del ejercicio 2021”, dice Darice Gubbins.

Actualmente, Credicorp cuenta con políticas ambientales para créditos, inversiones responsables, diversidad en el Directorio; programas de equidad de género; gestión de huella de carbono en todas sus subsidiarias; productos inclusivos; y programas de educación financiera. “Nos encontramos también en la exploración de alternativas de productos sostenibles y responsables con el medio ambiente, así como también en la expansión del portafolio de microfinanzas”, añade Gubbins.