Cloud para remontar la crisis | Eventos


Ya en aquellos tiempos previos a la pandemia, que ahora parecen tan lejanos, se había hecho evidente la importancia de la Transformación Digital (incluyendo la tecnología Cloud) para aumentar la competitividad de la economía española. Ahora, después de la irrupción del coronavirus y la subsiguiente debacle sanitaria, social y económica, la crisis parece preñada de oportunidad para dar ese empujón, utilizando, en parte, la transfusión de 140.000 millones de euros de fondos europeos para capear el temporal. La economía puede coger vuelo subiéndose a la nube.

“Los fondos son una gran oportunidad”, dice Domingo Mirón, presidente de Accenture en España, Portugal e Israel, “toda transformación requiere de inversión: ahora tenemos fondos externos para financiarla. No son suficientes, pero son necesarios. Y es preciso no perder comba y hacerlo con rapidez: nuestros frienemies [socios a la vez que competidores] europeos lo van a hacer al mismo tiempo”. Esto implica un reto de colaboración entre empresas y administraciones; según Mirón, la colaboración público-privada será indispensable para llevar a buen puerto proyectos tractores como el 5G o las ciudades conectadas, que requerirán también de tecnología Cloud. Por lo pronto, en la cuestión de la renovación de las infraestructuras España ya ha sido ejemplar: se encuentra en el top mundial en cuanto a comunicaciones o despliegue de fibra óptica.

La inversión en la nube aumentará en 2021 un 23%, a pesar de la crisis económica, según un informe de la consultora Gartner, que recoge cómo la pandemia global ha aumentado el interés en la nube. En 2020 ese gasto fue de 270.000 millones de dólares. “La nube estimula la economía: genera nuevas oportunidades laborales y nuevos modelos de negocio. Esta tecnología será clave”, explica Carina Szpilka, presidente de Adigital, quien señala que la digitalización es todavía una asignatura pendiente para muchas empresas. Solo un 20% de las pequeñas y un 40% de las medianas han iniciado ese camino. En el caso de las grandes empresas la cantidad pasa el aprobado, con un 60%. Uno de los retos que enfrentamos es, precisamente, que las pymes se suban sin miedo al carro digital. Tal como se presenta el panorama a corto o medio plazo, no les queda otro remedio. En cuanto las administraciones públicas, apunta la presidenta, la implantación de Cloud está en torno al 33%, cuando en Europa supera el 50%. “Las administraciones públicas también deben implantar la nube para generar un efecto de arrastre en el resto del tejido”, señala Szpilka.

“Amazon, Google y Microsoft están realizando inversiones en este país”, explica Bruno Chao, director de Accenture Technology en España, Portugal e Israel, “esas inversiones nos pueden convertir en una referencia a nivel europeo e incluso ser un hub para África o Latinoamérica”. Un caso reseñable de esa inversión es la apertura de centros de datos de Amazon Web Services (AWS) en Aragón, lo que en la compañía se denomina una “nueva región”, de las que se suelen instalar en torno a centros financieros y grandes capitales. Aragón ha sido tradicionalmente un importante cruce de caminos, y lo sigue siendo, no solo dentro de España, sino entre Francia, España y Portugal. “Los clientes podrán almacenar sus datos en España de forma segura, se van a quedar aquí y de aquí no van a salir”, dice Miguel Álava, director general para Iberia de AWS, “muchos sectores como el mundo audiovisual, los gamers o la banca, que necesitan baja latencia [es decir, acceso rápido a los datos] verán mejorada su experiencia de usuario”.

Además de en la macroeconomía nacional, la tecnología en la nube también tiene gran impacto en cada una de las empresas. Resiliencia, flexibilidad, recorte de gastos, escalabilidad son algunas de las palabras que se barajan cuando se habla de implantar Cloud en las organizaciones. “Cloud es una herramienta fundamental para la recuperación económica tras la pandemia”, explica Eric Cambos, director de Cloud de Banco Santander, “por ejemplo, esta tecnología es importante para la escalabilidad de las empresas: permite crecer cuando el negocio lo necesita (por ejemplo, en un pico como puede ser un Black Friday), pero también decrecer cuando se requiera. La nube es la única manera de conseguir este objetivo con facilidad”. Los servicios más utilizados por las empresas son las suites correo-ofimática y el almacenamiento, lo más importante para un 80% de las organizaciones según el informe Cloud Computing en España 2020 de la consultora Quint. La demanda de servicios de base de datos crece de forma vertiginosa, también tienen su importancia las aplicaciones de negocio, el Edge Computing, el puesto de trabajo virtual y la ciberseguridad. En Cloud ni siquiera es necesario preocuparse de mejoras, actualizaciones o cualquier tipo de mantenimiento tecnológico, pues de eso ya se ocupa el proveedor, y las herramientas pueden utilizarse en cualquier dispositivo.

Otra ventaja innegable de Cloud está en el ámbito del análisis de datos, con técnicas de Big Data, Machine Learning o Inteligencia Artificial, cada vez más imprescindibles para mantenerse a flote en el mundo empresarial (los datos, se dice, son el nuevo petróleo) y que ya se consolidan en la mitad de las organizaciones encuestadas en el citado informe. En la nube se generan multitud de datos y en la misma nube pueden ser tratados con mayor agilidad para generar información que pueda generar valor y mejorar el negocio. En el campo del Big Data, por ejemplo, cada vez existen más y más sencillas soluciones para empresas, con interfaces muy intuitivos y diferentes configuraciones y capacidades que tratan de adaptarse a las necesidades de cada organización. En Cloud las técnicas de Big Data no encuentran las limitaciones convencionales en cuestión de almacenamiento o capacidad de computación.

De la cantidad de datos disponibles es posible aprender, optimizar, predecir, acelerar o automatizar mediante las citadas técnicas de Inteligencia Artificial y Machine Learning en múltiples sectores como los servicios financieros, la sanidad, la producción industrial, la logística, el marketing o la venta minorista. Adaptando un análisis de datos en tiempo real las organizaciones pueden desarrollar una cultura data driven, lejos de los sesgos humanos: ser una compañía orientada a datos. La tecnología está haciendo innecesarios muchos empleos: tal vez algún día no hagan falta ni los jefes: la IA cada vez tomará mejores decisiones, desarrollará mejores planes, con menores márgenes de error y sabrá optimizar la organización. Se trata de entender el mundo como si el átomo fundamental fuera el dato y, con la ayuda de la nube, poder llegar a nuevos niveles de comprensión y eficiencia. La nube y el análisis de datos masivo hacen una pareja perfecta.

 

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