Crece la vida y la presencia femenina de las startups españolas | Fortuna


Cerca del 80% del ecosistema emprendedor español considera que ha sabido reaccionar adecuadamente ante las adversidades de la pandemia. Los datos de madurez de las empresas les dan la razón. A pesar de la crisis sanitaria, continúa la tendencia al alza en la edad promedio de las startups en España, situándose en los 2,69 años, según el Mapa del Emprendimiento 2021 presentado este martes por la plataforma de innovación Sout Summit. Crece así respecto a los 2,2 años de media de 2019 y los 2,5 de 2020, pero se sitúa todavía por debajo de la media europea (2,87).

Aun así, el director de innovación de IE University, Salvador Aragón, aseguró durante la presentación que el ecosistema nacional es “perfectamente homologable al que se encuentra en economías que, en principio, tienen una trayectoria de emprendimiento más consolidada”. Explicó, además, que se trata de un escenario con un porcentaje muy estable de emprendedores en serie (60%), es decir, aquellos que lo vuelven a intentar a pesar de haber fracasado anteriormente. “Cada emprendimiento disminuye significativamente la probabilidad de fracaso. Nuestros emprendedores son capaces de aprender e identificar mejores oportunidades, agregar mejores recursos a sus compañía y de gestionar mejor el talento a medida que aprenden”, agregó. A partir del tercer emprendimiento, de hecho, la probabilidad de éxito es del 90%, según el informe.

Lo que sigue sin cambiar es el gran desafío pendiente que comparten estas compañías: incrementar la presencia de talento femenino en sus plantillas. El desajuste entre hombres y mujeres se reduce ligeramente, con un 80% de representación masculina frente al 20% de la femenina. Esto se traduce en la menor diferencia de los últimos ocho años, a excepción de 2018, donde las emprendedoras alcanzaron el 22% del total. Aun así, todos estos porcentajes evidencian una desigualdad estructural que se repite en todas las regiones.

La fundadora de Spain Startup-Summit, María Benjumea, advirtió sobre la importancia de revertir la situación. “Este reto es, a su vez, la gran oportunidad. Porque el talento y el desarrollo de las compañías que genera ese 50% de la población que suponen las mujeres es determinante”, comentó. En esta edición del informe ha aumentado la presencia femenina en sectores como ecommerce, turismo, agrotech y energía. En cambio, el número de emprendedoras ha caído en otros ya clásicos como fintech.

La dificultad de acceso a la financiación es una de las principales causas de la brecha de género, según apuntó la secretaria de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial, Carme Artigas: “Se refleja que no solamente pocas emprendan, sino que, si lo hacen, es con recursos propios porque,tradicionalmente, la banca y la inversión no han sido amables con las mujeres y no ven al otro lado un interlocutor que no las mire con sesgo. Si no hay alguien a tu lado capaz de entender tu espíritu emprendedor, es difícil acceder a esa financiación”.

Fondos propios

En ese sentido, el informe apunta a un máximo histórico de fondos propios en cuanto a fuentes de financiación. Un 62% de las startups españolas cuenta con ellos como primer recurso económico, por delante de las aportaciones de familia, amigos y el entorno cercano (19%), fondos privados (15%) y públicos (5%). Por eso, entre las principales demandas de los emprendedores destaca no solo una mayor financiación o visibilidad, sino que reclaman como necesidad prioritaria mejorar la fiscalidad.

España también se queda atrás en el número de patentes, una diferencia competitiva fundamental para demostrar la consolidación de sus empresas. Solo el 16% de las creadas en España cuenta con este derecho tramitado para proteger la propiedad intelectual. Esto supone una diferencia sustancial en comparación con casos como el de Norteamérica, donde el porcentaje alcanza el 29% de los proyectos.

Pese a todo, el informe señala que el gran grueso de los emprendimientos españoles ya ha lanzado su propio producto (62%). Su crecimiento se evidencia también en la capacidad de generación de oportunidades laborales. El 74% de los proyectos nacionales tiene entre 2 y 10 empleados, mientras que el 17% cuenta con una plantilla de entre 10 y 50 profesionales. “Cada vez contamos con proyectos más veteranos y emprendedores más comprometidos, que apuestan por las startups no los solo como motor de innovación y disrupción, sino también para la creación de empleo y mejora de la economía española”, insistió Benjumea.