El rebrote del Covid y la previsión sobre la inflación dejan a la deriva a los bonos


La reciente racha alcista de los bonos del Tesoro estadounidense ha sorprendido a muchos inversores, que han empezado a evaluar los factores que están motivando esta inesperada fortaleza y la dirección que podría tomar el mercado si esta continúa. Después de subir hasta el 1,75% en marzo, la semana pasada los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años marcaron su nivel más bajo en cinco meses en el 1,25% y ahora se mueven en torno al 1,35%. Una situación que algunos expertos consideran como “tensa”.

La combinación de un rápido despliegue de vacunas y un gran estímulo fiscal significa que Estados Unidos crecerá muy rápidamente este año, con un nivel de producción que pronto superará la senda de la tendencia anterior a la crisis, lo que está marcando la tendencia del mercado de bonos en EEUU. “Este fuerte perfil de crecimiento, combinado con el reciente aumento de la inflación, ha suscitado una creciente preocupación sobre si la economía estadounidense se está recalentando”, apunta el equipo de Aberdeen SI.

El informe del IPC de abril mostró el mayor aumento de la inflación general intermensual desde junio de 2008. “Esperamos que la inflación general interanual vuelva a aumentar en mayo, antes de empezar a moderarse lentamente durante el resto del año, a medida que los efectos de base vayan desapareciendo”, dicen desde la gestora británica.

Así, como está ocurriendo con la inflación, una pregunta clave que se hacen los inversores es si estos movimientos son transitorios o bien constituyen un indicador más persistente del rumbo que podría tomar el mercado de renta fija estadounidense. Cuando los bonos del Tesoro se recuperaron tras el discurso del 16 de junio del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC), parecía que se estaba enfriando la reflación. Pero la persistencia de la subida sugiere que hay algo más que una mera limpieza de posiciones. ¿Es 2021 una repetición de 2017 cuando los rendimientos reales se negaron a subir?

¿Y si las tensiones ceden?

La preocupación por la variante delta y el exceso de liquidez son los culpables habituales. “Más preocupante es que los inversores puedan estar preocupados por el triple pico (política, crecimiento e inflación). Junto con el retroceso de los rendimientos de los bonos, los mercados de renta variable han visto un fuerte repunte del crecimiento frente al valor, y del Alpha frente a la baja calidad”, opina Vincent Chaigneau, responsable de análisis de la gestora italiana Generali Investments Partners.

Y hay que sumarle que la subida de las materias primas se ha estancado. Los tipos de interés a 3 meses en Estados Unidos, a 5 años vista, se han desplomado desde el 2,20% a finales del primer trimestre hasta el 1,40% actual: los inversores parecen ver la normalización de la política como una “misión imposible». Los tres picos son reales, pero pueden ser algo exagerados, según Chaigneau: “La retirada de las ayudas fiscales será lenta (infraestructuras de estadounidenses, Fondo de Recuperación de la UE)”.

Las limitaciones de la oferta están empezando a ceder, pero es poco probable que la presión inflacionista en Estados Unidos disminuya rápidamente, ya que los servicios siguen presionados”, concreta el experto de Generali IP. “Así pues, no arrojamos la toalla sobre nuestro llamamiento a la subida de los rendimientos, sino que recomendamos cautela durante el verano, hasta que se aclare el panorama técnico”, concreta.

La cuestión ahora es qué impacto puede haber a partir de este contexto en los meses que están por venir. Según el equipo de Fidelity, de cara al futuro, resulta difícil evaluar si esta nueva dinámica de mercado es temporal o si pudiera continuar a largo plazo. “Nuestro planteamiento actual se caracteriza por unas perspectivas más conservadoras en Estados Unidos, sobre todo a la vista de la aparición de nuevas variantes del Covid-19 durante las últimas semanas”, explica.

La evolución de estas nuevas variantes es un factor de riesgo determinante para Estados Unidos, tal y como señala la gestora estadounidense, y podría ser el causante de una revalorización sostenida de los bonos del Tesoro estadounidense a corto plazo. Por otro lado, existen otros factores a tener en cuenta que podrían dar marcha atrás a los movimientos recientes.

“Si las últimas variantes del virus resultan ser menos preocupantes de lo que se prevé y no dan lugar a nuevos confinamientos, la deuda pública podría sufrir fuertes ventas”, anticipan los expertos de Fidelity. En el plano de los datos, en el caso de que en los próximos meses el empleo estadounidense crezca más de lo previsto, se podrían aliviar algunos temores de los inversores en torno a la continuidad de la recuperación y se podría alentar un movimiento hacia los activos de más riesgo.

“Por último, si las ampliamente documentadas congestiones y perturbaciones de las cadenas de suministro se resuelven antes de lo previsto, la escasez de bienes se normalizaría y propiciaría un crecimiento más elevado (o, al menos, la percepción de un crecimiento más fuerte) y probablemente los bonos del Tesoro estadounidense aminorarían su marcha reciente”, concluye el equipo de Fidelity.