Gobierno ve sobrerreacción y esperan que regrese la calma


Tras las medidas de la Comisión Nacional de Valores (CNV) y el Banco Central, que incrementaron los controles, se pudo mantener debajo de los $167 el dólar MEP y el contado con liquidación (CCL) en el segmento donde interviene el sector público, el operado por pantalla con el bono AL30. Pero se trasladó la tensión a la plaza de las transacciones bilaterales, conocida como Senebi, y a la operatoria por pantalla con otros activos no intervenidos, donde las cotizaciones se arrimaron al precio del blue. Esto se dio, en particular, por el límite que impuso la CNV de 50.000 nominales por semana a la operatoria de CCL por panel con bonos bajo ley local y extranjera.

Como contó Ámbito, el objetivo de esa medida era restar volumen al segmento donde interviene el Central para que contener la brecha en torno al 75% resulte menos costoso en términos de reservas. Eso se corroboró, sobre todo en los primeros días de vigencia de los cambios, y las intervenciones públicas pasaron de volcar cerca de u$s15 millones por día en promedio para pisar el CCL de referencia a poco más de u$s5 millones. Aunque el cierre de ese grifo llevó más flujo a las canillas del Senebi y el blue. Los funcionarios reconocen que era algo esperable en un mercado muy chico y dicen que por ahora no es para preocuparse: el 60% de las transacciones siguen haciéndose por pantalla.

Lo cierto es que estas medidas coincidieron con los primeros chispazos de las habituales tensiones preelectorales que, se espera, fuercen a volcar un mayor poder de fuego oficial en los próximos meses. Pero en el Gobierno consideran que lo actual es una sobrerreacción del mercado, un pico de volatilidad que tenderá a estabilizarse en los próximos días.

Una fuente del Palacio de Hacienda consideró que hubo “un reacomodamiento de los dólares financieros estas semanas” vinculado también a una “mayor volatilidad en el mundo”. Y mencionó las tensiones que tuvo el real brasileño ante la suba del dólar a escala global. Pero ponderó la acumulación de reservas del BCRA “que ayuda a generar un colchón importante”.

En esa línea se expresó ayer Mercedes Marcó del Pont después de la reunión de Gabinete económico de la que participaron Martín Guzmán y Miguel Pesce, entre otros funcionarios, y en la que se analizó la situación cambiaria. “Siempre en las etapas preelectorales se dan estos movimientos en los mercados alternativos. Lo que sí sostenemos es que hoy el Banco Central, a partir de las políticas de regulación y administración cambiaria, tiene absoluta espalda y grado de libertad para garantizar la estabilidad cambiaria. No hay ninguna perspectiva de ningún cimbronazo antes o después de las elecciones”, señaló la titular de la AFIP.

De hecho, la adquisición de divisas se aceleró tras las últimas medidas: ayer, según fuentes privadas, la entidad compró otros u$s30 millones y ya acumula más de u$s1.000 millones en julio, un mes donde el saldo positivo suele mermar. Como contó este diario, ante la aún importante liquidación del agro, en el Gabinete económico no descartan que incluso haya compras netas durante agosto.

En ese contexto, el sector público interviene en el CCL para tratar de acompasar los movimientos y acotar la volatilidad pero con la directriz de no gastar dólares de más. Podrá reforzar su accionar recién cuando se estabilice la demanda. En definitiva, la lectura en los distintos despachos oficiales es que los fundamentos económicos no se modificaron y existe un mayor poder de fuego que el que había el año pasado, cuando se logró sortear la corrida.

En el mercado, la mayoría de los operadores y analistas coinciden en que hay espalda para sostener la política de ancla en el tipo de cambio oficial y contener la expansión de la brecha durante la campaña, una de las prioridades del Gobierno. A la recuperación de reservas netas (alcanzaron u$s8.622 millones según GERES), la cartera de bonos del BCRA (unos u$s5.300 millones) para intervenir el CCL y el margen de acción en futuros para incidir en las expectativas, se sumó la ratificación de la pronta llegada de los DEG del FMI por u$s4.350 millones.

Otros analistas, en cambio, ponen el ojo en la mayor inyección de pesos en la economía que generará la ampliación de gasto prevista para los próximos meses luego de un primer semestre de disciplina fiscal. En ese sentido, en Economía valoraron el resultado de la licitación y el canje del martes que permitió aliviar el mayor pago de deuda del año (se pospuso el 58% del TX21) y ampliar el endeudamiento neto del Tesoro. Aunque con meses aún exigentes en materia de vencimientos, lanzó un programa de Creadores de Mercado que buscará llevar más liquidez a los títulos públicos, apuntalar las colocaciones de Finanzas y acotar las necesidades de asistencia monetaria del BCRA, que se aceleraron en las últimas semanas.

Con todo, en el mercado el foco está puesto en la dinámica poselectoral. Algunos instrumentos de cobertura de quienes apuestan por una devaluación lo muestran: como la suba del bono dólar linked con vencimiento en 2022 y la cotización del contrato de dólar futuro de marzo $20 arriba del de noviembre. En el Gabinete económico aseguran que serán apuestas fallidas como las que se hicieron durante la corrida de 2019: ven un tipo de cambio real multilateral aún elevado que permitirá sostener la competitividad.