La variante Delta mantiene en vilo a la economía global


El reporte del Departamento del Trabajo mostró que el número de estadounidenses que presentó nuevas solicitudes de desempleo aumentó en 51.000, a una cantidad desestacionalizada de 419.000, mayor nivel desde mayo.

Pese a todo, es probable que el dato no implique un cambio material en las condiciones del mercado laboral y se espera otro mes de fuerte crecimiento en julio.

«Un dato no marca una tendencia y es probable que pueda relacionarse con la preocupación por la variante Delta», dijo Cliff Hodge, de Cornerstone Wealth.

Los inversores están muy atentos a la salud del mercado laboral, del que depende la política monetaria de la Reserva Federal, sobre todo tras una serie de altas lecturas inflacionarias que provocaron temores sobre un fin adelantado de los estímulos mientras reabre la economía.

En este marco, el índice dólar cede 0,1% a 92,742 unidades. Paralelamente, en Europa el euro opera en u$s1,1777, cerca de mínimos de tres meses y medio luego de que la autoridad monetaria del «viejo continente» dijera que va a mantener bajos los tipos de interés mientras la actividad económica se mantenga bajo presión por la pandemia de coronavirus.

Paralelamente, el Programa de compra de emergencia pandémica (PEPP), lanzado en marzo de 2020 en respuesta a la pandemia, mantendrá su dotación de 1,85 billones de euros (u$s2,18 billones), destinados a la compra de deuda privada y pública para mantener unas condiciones favorables de financiamiento.

Este programa está previsto que dure «como mínimo» hasta marzo de 2022, y «en todo caso» hasta que el consejo de gobernadores de la institución «considere que la crisis del coronavirus ha terminado».

«La recuperación de la economía de la zona euro va por buen camino», declaró la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde en rueda de prensa. «Pero la pandemia sigue proyectando una sombra, sobre todo porque la variante Delta constituye una fuente creciente de incertidumbre», agregó.

La canciller Angela Merkel también dijo el jueves que estaba preocupada por la dinámica «exponencial» de las nuevas infecciones en Alemania e instó a la población a vacunarse.

En este contexto de incertidumbre, el BCE anunció hace dos semanas que eleva su objetivo de inflación por primera vez en 18 años. La nueva meta ahora es del 2%.

En la práctica, la autoridad monetaria no reaccionará a las desviaciones por encima o por debajo del objetivo mientras sigan siendo moderadas y temporales, dos calificativos que ya están provocando disputas sobre su interpretación.

El BCE mantiene por ahora su política expansiva porque considera que el reciente repunte de precios, tras años de caída, es temporal y porque espera que la inflación vuelva al 1,4% en 2023, muy lejos de su objetivo.