Según los pasivos monetarios del Banco Central, el dólar de equilibrio se disparó por las nubes


Es cierto que la pandemia pegó de lleno en una economía que venía de dos años de caída en el gobierno de Mauricio Macri, sin embargo, el gobierno nunca buscó la opción de equilibrar el presupuesto o trabajar en un plan de desarrollo económico que le permita tener más ingresos a futuro.

Durante el gobierno de Cristina Kirchner se dejó de pagar parcialmente la deuda con el exterior, y se recurrió al endeudamiento en pesos en el mercado interno, pero nunca se resolvió el problema del déficit fiscal. Durante el gobierno de Macri se tomó financiamiento externo en dólares, pero nunca se resolvió el problema del déficit fiscal. Durante el gobierno de Alberto Fernández se está tomando deuda en pesos a tasa fija y ajustada por inflación, pero no se resuelve el problema del déficit fiscal.

Si a estos tres presidentes le sumamos que el endeudamiento y el déficit que generaron no se acompañó con un plan de desarrollo, tenemos a un país estancado y con inflación desde el año 2011 en adelante.

La biblia del kirchnerismo indica que emisión monetaria o endeudamiento en pesos no genera inflación, sin embargo, los resultados de esa afirmación le son esquivos. Argentina convive con una cantidad de pesos que resulta difícil de mensurar en nuestra memoria. Para fin de año los pasivos monetarios del Banco Central podrían sumar la friolera de $ 9,1 millón de millones, y las reservas ubicarse en torno de los U$S 38.000 millones, esto dejaría como resultado un dólar de equilibrio en los $ 240, sería una tragedia para nuestra economía.

Endeudamiento sin un plan para equilibrar el presupuesto público y desarrollar la economía es sinceramente suicida. Nos lleva a que el prestamista de última instancia, que es el Banco Central, tenga que salir como un bombero a emitir pesos e inyectar una gran cantidad de pesos sin respaldo a la economía, que traerán como correlato inflación y devaluación.

La derrota electoral del oficialismo en las primarias del domingo pasado activó el debate económico, la coalición gobernante podría lanzarse a una mega emisión de pesos para resolver sus problemas. El gobierno no se detiene en pensar el proceso de formación de precios en la economía.

El precio es lugar en donde se encuentra la oferta y la demanda. En Argentina, la oferta de productos es cada vez más escasa por una menor producción. Los que van en busca de esa oferta, cada día que pasa cuentan en sus bolsillos con una mayor cantidad de billetes (sin valor) para poder pagar por esos escasos bienes, la consecuencia lógica es una suba de precios que no se detiene.

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Gentileza: Día a Día

Algo similar ocurre con el dólar informal o blue. Los dólares que se pueden transar en el mercado son cada vez más escasos, tan escasos que han salido en cantidades importantes billetes que estaban guardados en manos de inversores anteriores al año 2000, son los dólares conocidos como cabeza chica, aquellos que en Estados Unidos ya fueron retirados de circulación. El Banco Central les dio curso legal a estos billetes, sin embargo, si vamos a cualquier país del mundo no son aceptados, solo podés llevarlos a Estados Unidos y cambiarlos en una entidad financiera, previa apertura de una cuenta. Estamos tan atrasados en el tiempo, y tan degradados que transamos dólares que ya no se imprimen hace más de 20 años.

Argentina no ha generado nuevo ahorro, la economía no crece desde el año 2011, las nuevas generaciones están gastando el ahorro de sus padres, y la inversión ha dicho ausente en el país.

Nuestro Producto Interno Bruto es consumo más inversión más (exportación menos importaciones). Se compone en un 79% por consumo, 15% inversión, 17% exportación, 14% importaciones y 3% es un resto que no tiene asignación específica. Como verán, Argentina tiene mucha grasa (consumo) y poco músculo (inversión) para crecer. Los nutricionistas dicen que para bajar de peso hay que hacer crecer el músculo, para que se coma la grasa. En materia económica, si hacés crecer la inversión, seguramente fortalecerás el consumo a más largo plazo.

La inversión debería crecer a niveles de 25% del PBI, mientras que la exportación debería ubicarse en niveles del 30% del PBI. Argentina es un país que se ubica muy lejos de los centros de consumo y poder. Necesita un tipo de cambio alto para exportar, esto le permitirá sortear sus altos costos de flete a la hora de colocar mercadería en el exterior, potenciaría el empleo en el mercado interno, fortalecería el consumo en el país, y tendría los dólares necesarios para no pasar zozobras económicas.

Conclusiones

  • La emisión o endeudamiento que no tenga como objetivo el equilibrio fiscal y un plan de desarrollo económico para a futuro repagar la deuda contraída, lo único que logrará será llevarnos a un nuevo fracaso.
  • Estamos en el camino equivocado desde el año 2011 en adelante. No crecemos y convivimos con una inflación que, entre 2011 y 2017, se ubicó en torno del 25% anual, y desde el año 2018 en adelante se ubica en el 50% anual.
  • Seguir con la misma receta es llegar a similares resultados. Necesitamos un plan consensuado por toda la clase política, continuar sumergidos en la grieta nos llevará inexorablemente a una nueva crisis.
  • El sistema bancario está cuasi estatizado, del total de depósitos en pesos solo un 40% son préstamos al sector privado, y del total de depósitos en dólares solo un 25% son préstamos al sector privado. Así la economía no funciona.
  • El Estado tiene la potestad de cobrar impuestos generando una presión tributaria asfixiante para la economía, a eso hay que sumarle que los emprendedores carecen de financiamiento. En este contexto, la inversión y exportación no crecen, el músculo se achica y crece la grasa, que es el consumo. Emitir sin respaldo o endeudarse, sin un plan para equilibrar el presupuesto público y aplicar un plan de desarrollo, no luce para nada saludable.