¿a quién protege el sistema judicial?, por Gemma Altell


Prácticamente en el mismo periodo que se confirmaba la noticia del asesinato de Olivia (y el muy probable asesinato de su hermana Anna) Juana Rivas entraba en prisión. 

En el primer caso nos encontramos ante la manifestación más cruel de la violencia machista. La violencia vicaria. Un asesino que ejerce un daño extremo a sus dos hijas con el objetivo de dañar a su expareja y madre de las niñas. Más de 40 niñas y niños han sido asesinados desde 2013 para dañar a sus madres dentro de un contexto de violencia machista. Por otro lado, Juana Rivas, que ha vivido un largo proceso judicial, ha tenido que entrar en la cárcel finalmente. ¿Por qué? Pues por supuestamente “secuestrar” a sus hijos. Es decir, negarse a entregarlos a su padre sobre el que recae una condena por violencia de género hacia ella. 

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Es evidente que cada una de nosotras no puede decidir unilateralmente cuál debe ser el régimen de visitas con un progenitor, pero es imprescindible preguntarse -como hacemos desde el movimiento feminista hace muchos años- si un agresor puede ser por otro lado un buen padre. Las personas no somos compartimientos estancos y aun menos el machismo es un concepto que podamos poner o quitar a voluntad. Por este motivo la vida nos ha puesto estos días ante la dramática tesitura de observar las consecuencias de -aun legislando sobre la violencia de género- no entender la profundidad y la estructuralidad de la violencia machista. ¿A qué precio- en términos de riesgo, sufrimiento, inquietud- deben las mujeres madres que viven una situación de violencia machista cumplir la ley? Seguimos esperando de las mujeres obediencia y comprensión. Sin embargo, a los maltratadores se les sigue dando el beneficio de la duda como padres. 

Los hijos y las hijas no son propiedad de nadie. Pero el estado y las leyes tienen el deber de protegerlos. No lo hacen. Afortunadamente, la reciente reforma de la ley de violencia machista en Catalunya 17/2020 ha reconocido la violencia vicaria. Se abre un rayo de esperanza para el futuro