Adolescente que fue informante del FBI demanda $100 millones como compensación | Noticias Univision Estados Unidos


“He perdido mi vida”, dijo un hombre robusto y de semblante afligido de 52 años de nombre Richard Wershe frente a un grupo de reporteros el pasado martes tras presentar una demanda con la que exige $100 millones en contra de la ciudad de Detroit, dos exagentes del FBI, dos oficiales de policía y dos ex fiscales federales.

Wershe, conocido como ‘White Boy Rick’ por una película que se filmó basada en su historia, pasó los últimos 37 años de su vida en prisión luego de una serie de incidentes que comenzaron con una reunión que tuvo su padre, Ricky Wershe, con un agente del FBI en 1984 para que éste le ayudara a que su hija dejara de ver a un vendedor de drogas con el que salía.

El agente, de nombre Jim Dixon, aceptó apoyar a Wershe a cambio de que él le proporcionara información sobre algunas personas que investigaba. Wershe, sin embargo, no pudo identificar a ninguna de las personas en las fotografías que el agente le mostró. Para sorpresa de los dos, su hijo sí. Casi todos eran compañeros de la escuela o vecinos del vecindario del este de Detroit a quienes conocía bien.

A los pocos días de aquella reunión en el McDonald’s, dice la demanda a la que el diario The Detroit News tuvo acceso, Dixon encontró al joven Wershe mientras caminaba de la escuela a su casa y le pidió que se subiera a su vehículo.

A ese primer encuentro le siguieron una docena durante los siguientes meses, según la declaración hecha por Wershe. Dixon presentó al entonces adolescente a otro agente del FBI, de nombre Herman Groman, así como a oficiales del Departamento de Policía de Detroit, todos miembros de un grupo de trabajo conjunto.

Wershe aseguró que los funcionarios le prohibieron contarle a alguien sobre su trabajo como informante confidencial y que le dieron dinero para que no hablara, a sabiendas de que se trataba de un menor de edad, por lo que utilizaron el homónimo de su padre para llenar los expedientes.

Groman se encargó de lidiar con Wershe a partir de agosto de ese año. Continuamente lo abordaba mientras caminaba hacia o desde la escuela, la tienda, las casas de sus amigos o la cancha de baloncesto.

La demanda asegura que mientras que Dixon simplemente abordaba a Wershe en busca de información, Groman lo empujó a un papel más activo: el de consumidor y traficar drogas.

Los policías de Detroit y Groman «exigieron» a Wershe que entrara en casas de drogas, a veces en lugares ocultos de la ciudad, para comprar sustancias a personas que no conocía y que después le permitían tomar una muestra para después decirle “que vendiera el resto”.

Para su mala fortuna, en noviembre de 1984 Wershe recibió un disparo de una pistola Magnum calibre .357 en el abdomen que le atravesó los intestinos.

Groman y dos policías de Detroit lo visitaron en el hospital. Ahí le dijeron que sería «mejor para todos» si decía que le habían disparado por accidente mientras él y el hombre que le disparó estaban jugando.

«Ahora veo que se referían a ellos mismos», sostuvo Wershe en su declaración jurada. «Todavía tengo pesadillas sobre recibir un disparo, en las que recuerdo estar tirado en el suelo sangrando».

Su trabajo como informante encubierto no cesó una vez que se recuperó. En su demanda Wershe dice que los agentes y oficiales del grupo de trabajo lo presionaron para que continuara y que, no solo eso, que incrementaron su carga de trabajo ya con 15 años.

En algún momento, le proporcionaron una identificación falsa y lo enviaron a Las Vegas con miles de dólares de manera encubierta.

No obstante, en 1987, en particular el 22 de mayo, Wershe fue arrestado por posesión de ocho kilogramos (17.6 libras) de cocaína con valor de $5 millones en ese momento. Los medios de comunicación dieron cuenta de la historia de un capo de la droga de solo 17 años.

Wershe fue calificado como un notorio narcotraficante que vendía cocaína en una ciudad que estaba «devastada por la guerra contra las drogas», según la demanda. Los fiscales lo llamaron uno de los mayores narcotraficantes de Detroit. Ese mismo año, Wershe, con solo 18 años, fue condenado a cadena perpetua sin opción a libertad condicional.

Por su parte, Groman y los demás agentes de la ley dejaron de contactar a Wershe, «probablemente para salvarse de una acción legal si los hubieran descubierto utilizando a un joven de 14-15 años como informante y traficante de drogas», sostiene la demanda.

«Traicionado» y deprimido

Wershe siguió ayudando a la policía y a los fiscales desde prisión a lo largo de los años, entre ellos a Lynn Helland, un exfiscal que trabajó en una operación denominada Backbone que derivó en la detención de 13 empleados de la policía y funcionarios públicos.

En 1998, Michigan reformó la ley de prisión de por vida, que había ordenado una sentencia de cadena perpetua para cualquier persona condenada por poseer más de 1.4 libras de cocaína o heroína.

Esta nueva legislación hizo que Wershe fuera elegible para libertad condicional después de cumplir 15 años en prisión, condena que alcanzó en 2002 y, a principios de 2003, recibió un aviso de que la Junta de Libertad Condicional de Michigan escucharía su caso. No obstante, ninguno de los funcionarios a los que Wershe ayudó se presentaron a declarar en su favor, incluido Lynn Helland.

La junta de libertad condicional le negó a Wershe la posibilidad de salir libre y lo envió de regreso a prisión por «otros 17 años de infierno». En ese momento, afirma la demanda, cayó en una «profunda depresión y desesperación» que duró muchos años.

Fue hasta 2017 cuando a Wershe se le concedió la libertad condicional, después de cumplir otra sentencia por un delito no relacionado en Florida

Ricky Wershe finalmente salió de prisión el 20 de julio de 2020. Un año después ha presentado la demanda en la que exige $100 millones como compensación a las casi cuatro décadas que pasó en prisión.

“Perdí 33 años de mi vida. Mi padre no está aquí. Muchos de los miembros de mi familia no están aquí. No pude ver crecer a mis hijos ”, aseguró durante la conferencia de prensa del martes. “Es casi como estar muerto. Ves que el mundo evoluciona a tu alrededor… pero no juegas absolutamente ningún papel”.

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