C. Tangana y Santa Teresa


«Yo era ateo, pero ahora creo / Porque un milagro como tú ha tenido que bajar del cielo». Este es el estribillo de ‘Ateo‘, la canción de C. Tangana que ha agitado Toledo (y las redes). Ya deben de conocer la historia: el deán de la catedral vio en la rima de C. Tangana «la historia de una conversión mediante el amor humano» y autorizó al cantante a grabar el video en la catedral junto a Nathy Peluso. No hace falta ser un lince para intuir qué tipo de video rodarían El Madrileño y Peluso, así que, cuando el baile se hizo público, el escándalo arrasó las redes, motivó una queja del arzobispo, causó la dimisión del deán y dio pie a la convocatoria de un rezo del rosario público ante el templo para reparar el honor cristiano mancillado. Por cierto, al rosario acudieron una treintena de personas, lo cual debería servir, de nuevo, para calibrar de forma adecuada la proporción entre el griterío en las redes sociales y la capacidad de convocatoria real en la calle. El triunfador del escándalo, sin duda, es C. Tangana , que ha gozado de una promoción impagable.

El deán defendió su autorización afirmando que el video es «un lenguaje propio de la cultura de nuestro tiempo y se ha procurado mantener un diálogo sincero con las manifestaciones culturales del momento, tratando de responder a lo que hoy nos pide la Iglesia». Tiene razón, C. Tangana y Nathy Peluso son exponentes de la cultura de hoy. De la misma forma que, por ejemplo, Santa Teresa lo era de su época cuando escribía sus versos místicos: «Ya toda me entregué y di / y de tal suerte he trocado / que es mi amado para mí / y yo soy para mi amado». ¿Es C.Tangana un místico? No lo creo. Pero tampoco creo que sea un blasfemo y el deán, un deshonor para la Iglesia. Si acaso, un ingenuo. Y, tengo para mí, aunque no lo conozco de nada, que es un tipo con el que se puede hablar de libros y música, eso que se llama cultura.

Normas de admisión

Como club privado que es, la Iglesia tiene derecho a imponer sus propias normas de admisión. En este sentido, entiendo que a muchos creyentes les disguste el baile de C.Tangana y Peluso en templo sagrado. Ahora bien, el deán muestra el camino hacia otro tipo de Iglesia, más abierta a la realidad social. Al fin y al cabo, la cultura (ya sea por descripción, adscripción o subversión) no deja de ser la expresión de las convenciones y conversaciones sociales de cada momento. histórico. El deán es tan cristiano como el arzobispo, pero cada uno defiende una visión diferente de lo que debe ser su fe, su relación con el resto de la sociedad e incluso el uso de sus templos. Los creyentes pueden elegir a cuál de los dos prefieren (el deán es el que ha dimitido), pero es evidente que cuanto más dé la espalda la Iglesia a la sociedad más difícil le será relacionarse con ella. A la crisis de fe, a las iglesias vacías y a la treintena de rezadores de rosario indignados de Toledo me remito.

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«Cuando el dulce Cazador / me tiró y dejó herida, / en los brazos del amor / mi alma quedó rendida». Sería divertido ver, no sé, a Rosalía y su novio, Rauw Alejandro, musicar (y bailar) versos de Santa Teresa. ¿Su video tendría cabida en la Iglesia del siglo XXI?