El primer ministro de Haití, Ariel Henry, es nombardo como sospechoso del asesinato | Noticias Univision América Latina


El fiscal jefe de Haití ordenó este martes al primer ministro encargado Ariel Henry no salir del país hasta que responda preguntas sobre el asesinato del presidente Jovenel Moïse a dos meses del espeluznante crimen que aún se está investigando.

La nueva crisis se centra en dos llamadas telefónicas sospechosas realizadas en la madrugada del 7 de julio, la noche del asesinato del presidente entre el primer ministro Henry y uno de los principales sospechosos del asesinato, Joseph Félix Badio, exfuncionario del Ministerio de Justicia que sigue prófugo.

El viernes, Henry fue invitado por el fiscal jefe de la capital, Puerto Príncipe, a responder a las preguntas sobre las llamadas telefónicas, que duraron un total de siete minutos, y que según la policía fueron iniciadas por Badio desde las proximidades del lugar del crimen. Las llamadas se produjeron a las 4:03 y 4:20 de la madrugada, apenas tres horas después del asesinato, según los registros de la compañía telefónica mediante GPS, o tecnología de posicionamiento global.

Muchos haitianos sienten curiosidad por saber qué hacía el primer ministro al teléfono con uno de los presuntos autores del crimen tan poco tiempo después de que el presidente fuera asesinado a tiros en su dormitorio, aparentemente por un equipo de ex soldados colombianos que habían sido contratados para hacer trabajos de seguridad en Haití por una empresa de Miami.

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Henry no se ha referido directamente a las llamadas telefónicas y ha declarado previamente a una emisora de radio local que conocía a Badio y lo defendió, añadiendo que no creía que Badio estuviera involucrado porque no tenía los medios.

También ha asegurado que los autores del crimen serán llevados ante la justicia. «Los verdaderos culpables, los autores intelectuales y coautores y patrocinadores del asesinato del presidente Jovenel Moïse serán encontrados y llevados ante la justicia y castigados por sus crímenes», dijo el sábado.

Un respetado neurocirujano

Henry fue nombrado por Jovenel Moïse para el cargo de primer ministro dos días antes de su asesinato como parte de un esfuerzo por reducir las tensiones políticas. Este respetado neurocirujano y político moderado parece tener pocos motivos para estar implicado en el plan de asesinato. Sin embargo, desde que asumió el cargo ha enfadado a algunos aliados de Moise, que ahora parecen alinearse contra él.

En una reunión de gabinete celebrada el lunes, un desafiante Henry habría intentado despedir al ministro de Justicia, Rockerfeller Vincent, y al principal fiscal del país, Bed-ford Claude. Pero los ministros parecen haberse resistido a firmar la orden, según informan los medios de comunicación locales.

El martes, el fiscal pidió a un juez que inculpe al primer ministro en el asesinato del presidente y pidió a las autoridades que le prohíban salir del país debido a las pruebas incriminatorias en su contra.

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«Elementos comprometedores»

«Hay suficientes elementos comprometedores (…) para procesar a Henry y pedir su inculpación pura y simple», escribió Claude en la orden.

En la carta publicada el martes, el fiscal citó varios artículos del código penal para «justificar la aplicación de la acción pública contra el Sr. Ariel Henry», debido a «estos gravísimos hechos de conspiración contra la seguridad interior del Estado.»

Pero, algunos expertos jurídicos afirman que el ministro de Justicia y el fiscal carecen de autoridad sobre las investigaciones penales mientras éstas siguen siendo dirigidas por las autoridades judiciales -conocidas como ‘juez de instrucción’ o juez de primera instancia – asignadas al caso.

«Lo que está pasando en Haití es muy triste. Nada de esto es legal», dijo Jean Sénat Fleury, un veterano juez de instrucción haitiano que emigró a Estados Unidos en 2007. «Esto no es justicia, es política. Pasé 20 años como juez en Haití y no entiendo lo que está pasando allí», añadió.

Más de 40 sospechosos han sido detenidos en el caso, entre ellos 18 ex militares colombianos.

Badio es un ex funcionario anticorrupción del Ministerio de Justicia que fue despedido en marzo por una supuesta falta de ética de su parte. No se le ha visto, ni ha hecho ninguna declaración pública, desde aquella noche.

Otras pruebas del caso, como los testimonios filtrados de algunos de los ex soldados colombianos, implican a Badio en la orden del asesinato, aunque sigue sin estar claro cuál fue su motivo o si hubo otros autores intelectuales detrás.

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