Este migrante haitiano no sueña con EU, sino con vivir en México


Eddy Cola es haitiano y tiene 41 años. Dice que nunca se imaginó estar “en el otro lado del mundo”. Viajó durante 19 meses antes de llegar a México, y en esa larga travesía pasó hambre, frío y fue golpeado y asaltado. Aún sueña con una mejor vida para su familia.

Eddy platica a EL UNIVERSAL que dejó a su esposa y dos hijos, de 14 y siete años, respectivamente, luego de que un grupo armado que asesinó a su primo les quitó la casa donde vivían. 

Tras buscar un nuevo hogar para su familia, salió de casa el 7 de marzo de 2020, sin saber a dónde iría. Relata que ha gastado más de 2 mil 800 dólares para llegar a territorio mexicano, donde tiene visa humanitaria pero no permiso para trabajar.

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El refugio, en la capital del país, recibe hasta 80 migrantes al día. Foto: Germán Espinosa. El Universal

“No podría explicar por todo lo que pasamos, hubo cosas muy feas en la ruta. Encontramos mucha dificultad, a hermanos y hermanas que estaban muriendo. 

“En México pasamos muchas calamidades, encontramos ladrones, nos robaron el dinero”, detalla el haitiano.

Sentado en la azotea de la Casa Tochan para migrantes en la alcaldía Álvaro Obregón, Ciudad de México, con espacio para 30 personas pero que recibe hasta 80 diarias, Eddy traza la ruta que le permitió llegar.

Con apoyo de una misionera salió de su país, abordó un autobús desde Haití a República Dominicana, donde tomó un avión a Panamá y de ahí otro vuelo a Guyana. Viajó en diversos vehículos particulares hasta llegar a Sao Paulo, Brasil, donde pretendió asentarse.

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En la azotea del lugar, los migrantes pueden ejercitarse. Foto: Germán Espinosa. El Universal
 

“En Brasil trabajé de plomero, de cerámica y también soy mecánico, pero no alcanzaba, nunca pude trabajar en una compañía, hacía trabajos en la calle”, explica usando un español que apenas domina y que aprendió durante los casi seis meses que estuvo en Brasil, donde conoció a un mexicano que le enseñó el idioma.

Confiesa que en Sao Paulo nunca logró juntar más de 220 dólares al mes, dinero que enviaba a su esposa, pero que no alcanzaba para pagar renta, comida y escuela, por lo que el 8 de agosto partió a México por recomendación de su amigo, quien le dijo que en Jalisco había trabajo. 

De Brasil viajó a Colombia encerrado en la parte trasera de un camión, sin agua ni alimento, luego caminó por la selva 15 días para llegar a Panamá, donde, admite, pagó a extorsionadores y mafias 500 dólares. 

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En los últimos días han arribado a la Casa Tochan familias enteras de migrantes haitianos. Foto: Germán Espinosa. El Universal

En Panamá abordó un barco para llegar a Guatemala y de ahí a Tapachula, Chiapas, el 2 de septiembre de 2021, cuando obtuvo su visa por razones humanitarias, no sin antes haber sido golpeado y asaltado.

 “Gasté como 2 mil 800 dólares. Lo más difícil para fue pasar para México, era caminar mucho por montañas, también pasar por ríos, hubo mucha dificultad, robo, golpes”, apunta.

 El pasado 18 de septiembre llegó a Casa Tochan, donde ha estado desde hace casi un mes: “Tengo problemas porque perdí mi pasaporte, mis documentos. Quiero que el gobierno me ayude, que ayude a todos los haitianos, para recibir papeles”. 
 

La esperanza que ven en México

Eddy, quien no ha podido hablar con su familia desde que llegó a México, suplica ayuda al gobierno de Andrés Manuel López Obrador, ya que la visa humanitaria no le permite trabajar de manera legal y teme por su deportación. Detalla que su sueño no es llegar a Estados Unidos, sino quedarse aquí. 

“Yo quiero papeles de México, ojalá puedan ayudarme para traer a mi familia, para vivir con mi familia”, externa. 

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Gabriela Hernández, directora de la Casa Tochan. Foto: Germán Espinosa. El Universal

Por su parte, Gabriela Hernández, directora de Casa Tochan, sostiene que nunca había visto tanta persecución hacia los migrantes: “En grave retroceso, un grave retroceso porque nunca habíamos visto, yo tengo 11 años de estar trabajando en el albergue, 11 años de estar en la defensa de derechos humanos de migrantes, y nunca los había visto tan perseguidos como los veo ahora. 

“Estamos muy preocupados por saber cómo los van a regularizar, se ve que no hay ninguna voluntad política para hacerlo”, detalla la mujer. 

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Casa Tochan se ubica en la Álvaro Obregón, Ciudad de México. Foto: Carlos Ramírez. EFE

La defensora de derechos humanos explica que tradicionalmente reciben a personas centroamericanas; sin embargo, en los últimos meses ha habido una oleada de haitianos.

“Los últimos días de septiembre empezaron a llegar en la tarde muchísimos migrantes de Haití. Llegaron primero siete chicos haitianos que estaban en la Comar [Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados], pero después comenzaron a llegar familias. El cupo es de 30, 35 personas, pero durante casi cuatro días estuvieron 77 migrantes, entre hondureños y haitianos”, detalla.

De acuerdo con la Comar, los migrantes haitianos son los segundos que más solicitan asilo.

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En los últimos días han arribado a la Casa Tochan familias enteras de migrantes haitianos. Foto: Germán Espinosa. El Universal

De enero a septiembre de este año, han recibido 90 mil 314 peticiones de refugio, de las cuales 26 mil 7 son de ciudadanos de Haití, sólo por debajo de los de origen hondureño, quienes han tramitado 31 mil 894 solicitudes, siendo el tercer lugar para los cubanos, con 7 mil 683.

Hernández califica como indignante la política de “deportación disfrazada de repatriación” que puso en marcha el gobierno federal

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