Interrogantes del reencuentro trasatlántico


Los líderes europeos no quieren verse arrastrados a una guerra fría y una confrontación frontal con China, como pretende Estados Unidos. A la UE le preocupa que Joe Biden haya mantenido las sanciones de Trump al acero y el aluminio europeos y la debilidad de los demócratas frente a un Partido Republicano ‘trumpista’.  

El presidente norteamericano, Joe Biden, escenifica estos días en Europa el reencuentro trasatlántico para restablecer los puentes rotos durante los cuatro años de la presidencia de Donald Trump. Biden participará en las sucesivas cumbres del Grupo de las Siete grandes potencias, de la OTAN y con la Unión Europea (UE), esta última la primera en cuatro años. Pese a la satisfacción por la reafirmación del compromiso de Estados Unidos con la seguridad europea y el retorno del diálogo, los dirigentes europeos han constatado que prevalece la tradición de que Washington decide y espera que los aliados europeos se alineen detrás. Las prometidas consultas se han traducido en educadas exposiciones de las decisiones ya adoptadas por EEUU, como ejemplifica la retirada de la OTAN de Afganistán.

Los líderes europeos se preguntan cuánto durará la nueva actitud de EEUU hacia Europa y si Biden será capaz de materializar sus compromisos. Los indicios son poco esperanzadores debido a los obstáculos republicanos al plan de infraestructuras de Biden, al veto republicano al pacto sobre tributación de las grandes multinacionales, las dudas sobre el plan de acción climática de EEUU y la debilidad del Partido Demócrata, que no ha logrado crear la comisión para investigar el asalto al Capitolio, ni frenar las iniciativas legislativas en los estados republicanos para restringir el derecho a voto de los ciudadanos. Con un Partido Republicano dominado por el trumpismo, los líderes europeos temen que un retroceso demócrata en las legislativas de noviembre del 2022 limite más la capacidad de acción de Biden y anticipe un retorno de una Administración republicana trumpista en enero de 2025.

Alianza de democracias

Biden defiende una alianza de democracias liderada por EEUU para contener a Rusia y China. El problema es que esta alianza incluye estados sin credenciales democráticas. Turquía, miembro de la OTAN, es un régimen autoritario que encarcela a la oposición y a los críticos. Ankara incluso forzó a la OTAN a diluir la condena contra Bielorrusia por el secuestro de avión de Ryanair. Dentro de la UE, Hungría es un régimen autoritario con elecciones, Polonia sigue sus pasos y la calidad democrática es muy deficiente en Bulgaria, Rumania, Eslovaquia, Eslovenia y la República Checa. Incluso en EEUU, la democracia está amenazada por el trumpismo de los republicanos y sus leyes para restringir el derecho de voto.

Los líderes europeos están de acuerdo con Biden en contener a Rusia, pero los principales países se oponen a su estrategia de atacar al sector energético ruso, principal proveedor de gas a la UE a unos precios más baratos que las alternativas disponibles. Los principales países de la UE también rechazan las sanciones de EEUU (temporalmente suspendidas) contra las firmas vinculadas al gaseoducto ruso apadrinado por Alemania Nord Stream 2.

Confrontación con China

Respecto a China, los líderes europeos no quieren verse arrastrados a una guerra fría, ni a una política de confrontación total con China como pretende Biden, porque Europa no percibe a China como una amenaza vital, a diferencia de EEUU. La UE prefiere un enfoque pragmático de colaboración y firmeza con Pekín, dada la elevada interdependencia económica entre ambos. Los países de Europa Oriental son receptores de inversiones chinas y priorizan la contención de Rusia, más próxima. Pese a la presión de EEUU, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltemnerg, en su declaración institucional del 7 de junio admitió que “China no es un adversario de la OTAN”, aunque debe estar atenta a “los retos que plantea China”.

Noticias relacionadas

A la UE le preocupa que Biden haya mantenido las sanciones comerciales al acero y aluminio europeos de Trump, que se oponga al Nord Stream 2 y a las tasas digitales nacionales con sanciones temporalmente en suspenso y que siga bloqueando la reforma de la Organización Mundial de Comercio. La UE es poco optimista sobre las negociaciones para resolver la guerra comercial, los subsidios Boeing-Airbus y la marginación de las empresas europeas en los contratos públicos en EEUU.

El acceso de las firmas norteamericanas a los datos personales de los ciudadanos europeos es otro foco de conflicto, ya que el Tribunal de Justicia de la UE ha anulado por segunda vez el acuerdo en vigor porque viola la ley europea. Otros desacuerdos son: la queja de EEUU porque el precio de las medicinas es demasiado bajo en la UE, la reglamentación de la inteligencia artificial, la política climática, la liberación de patentes en las vacunas del covid y los transgénicos.