Que haga el equipo que le dé la gana


¿Usted tiene ganas de Eurocopa? Yo tenía, de verdad, tenía bastantes ganas pero, no sé, la actitud de Luis Enrique, la lista de Luis Enrique y, sobre todo, las explicaciones de Luis Enrique al que, al parecer, le molesta todo, me las han ido quitando poco a poco.

Luego, ha venido, eso también, el show este de la burbuja, del Covid, de la vacuna, del silencio (interesado o no, pero muy ignorante y, sobre todo, muy de esconder explicaciones y errores) de Luis Rubiales y la Federación Española de Fútbol, que se han quedado (un poco) con el culo al aire después del exitazo en ‘plan Covid’ de su enemigo Javier Tebas en LaLiga, y casi se me han ido del todo las ganas, aunque me volverán, fijo.

Cada español, un seleccionador

Digo lo de Luis Enrique porque sabido es lo especial que es. No por sus explicaciones, que también, sino por sus ‘no explicaciones’, pues la misma teoría (falsa) le sirve para justificar que no esté Sergio Ramos, estandarte de ‘la roja’, te guste o no, como para incluir en la convocatoria a jugadores que apenas han jugado con sus equipos. Del portero, ni escribo, porque a mí el que me gusta es Kepa y lo ha llamado casi en secreto. Y lo descartará.

Pero que el seleccionador proteste (bueno, menos, pero protesta) porque en España hay 47.344.649 seleccionadores (esos son los habitantes de España a enero del 2021) me parece hasta divertido. Otra cosa es que buena parte de esos ‘seleccionadores’ hubiesen convocado (entre 26, fijo) a Ramos, a Nacho, a Merino, a Navas (¡qué valor inventarse un lateral derecho en la persona de Marcos Llorente, cuando tienes al fabuloso lateral sevillista!), Kepa, insisto, o el mismísimo Aspas, que es el asistente nº 1 de LaLiga, pero que tenemos derecho a hacer nuestra propia selección cada uno, eso forma parte de nuestra vida, vaya que sí. Y él, a soportarlo, eso sí, con mejor talante, por supuesto.

Sin equipo favorito

Lo bueno de la selección española actual es que da igual quien juegue. Y lo digo, de verdad, con el mejor tono posible, es decir, sin desprecio, ni mucho menos, lo digo porque hay casi 24 iguales (deberían de haber sido 26, jua, jua) y, por tanto, importa muy poco que once confeccione Luis Enrique, que, fijo, lo cambiará en cada partido.

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Se acabaron los tiempos en que todo el mundo se sabía el once español de memoria y por eso ganaba. Se acabó la época en que había un puñado (u once) imprescindibles. Se acabó, ya no están Puyol, Xavi, Iniesta y compañía y, por tanto, que Luis Enrique ponga a los que les de la gana y, tal vez, nos animemos o no.

Bueno, hasta el propio seleccionador no parece que tenga demasiada fe: “Tengo que intentar que los jugadores se lo crean. Yo sí creo que estamos entre los favoritos. Si no es así, me levantaré y me daré cabezazos”. No sé yo si en el equipaje haría bien en meter una chichonera en la maleta.