Stop machismo, por Ana Bernal-Triviño


Hace unos días, una foto de Rocío Carrasco se hizo viral. A su llegada a los juzgados era rodeada por la asociación Stop feminazis. Alguna prensa, sin pudor, les ha dado espacio y autoridad, incluso. Esta asociación machista puede acosar a mujeres víctimas sin mayores efectos. En enero, dos de sus miembros fueron absueltos por colgar pancartas machistas en los juzgados de violencia sobre la mujer de Madrid. En ellos se podían leer mensajes como «in dubio, pro zorra» o “llama y te desplumamos el pollo» (sobre el 016). Decía la Audiencia Provincial de Madrid que no es delito de odio, sino que podría suponer una falta de injurias, figura despenalizada en la reforma del Código Penal de 2015. Uno de los absueltos fue Francisco Zugasti, que antes ya fue detenido frente a la casa de Pablo Iglesias e Irene Montero por intento de agresión a un agente. También preside la asociación Projusticia. Leer su presentación solo evidencia lo poco que saben de derecho, y mucho menos, de ordenamientos internacionales. 

No se agotan de decir que la ley de violencia de género vulnera la Constitución, la presunción de inocencia y que han aumentado los asesinatos machistas. Todo falso. La ley fue respaldada por el Tribunal Constitucional. La ley es extremadamente garantista, respeta la presunción de inocencia respaldada por el principio “in dubio pro reo” ante cualquier mínimo dilema y la ley sí ha reducido el número de víctimas. Y, en cualquier caso, si no se reduce más no será problema de la ley sino de misóginos que siguen asesinando a sus parejas o exparejas o incluso a sus hijos. 

Durante diversas campañas electorales, por parte de la ultraderecha, se extendió el bulo de los ‘chiringuitos’ de las asociaciones feministas, acusadas de recibir subvenciones de forma masiva. Una parte de la prensa se hacía eco de este tipo de declaraciones, permitiendo una caza de brujas contra ellas. En cambio, los medios de comunicación no han investigado, ni de lejos, quiénes están detrás de las asociaciones machistas y quiénes las financian. 

Precisamente, los que acudieron a la puerta de los juzgados de Rocío Carrasco son quienes difunden el término ‘feminazi’. Quienes claman en contra del lenguaje no sexista no tienen reparos en usar un término no recogido en la Real Academia de la Lengua. No fueron muy originales en buscar este concepto, acuñado en los años 90 por Rush H. Limbaugh, locutor de radio norteamericano conservador que apoyó, cómo no, a Donald Trump. Señalaba con esta palabra a las mujeres que defendían el derecho al aborto, al que considera un “holocausto”.

Tenemos argumentos y no vamos a usar su lenguaje. No vamos a parar de denunciar todas las formas de violencia machista

No podemos esperar de estos hombres ni un respeto por las víctimas del nazismo con semejante comparación. Pero es que, además, la ignorancia es muy atrevida. Limbaugh, así como los que portan el cartel de ‘feminazi’, deberían de aprender que justo el aborto fue un instrumento de control racial de la Alemania nazi. El ‘programa Lebensborn’ tenía como misión garantizar la raza aria y ofrecía ayudas a las mujeres alemanas. Incluso había pena de muerte para las que abortaran. Sin embargo, sí estuvo permitido para las mujeres judías, con el fin de alcanzar la “limpieza étnica”. No había cuestiones éticas o morales tras su decisión, sino eugenésicas. Las mujeres judías en los campos de concentración eran sometidas a violaciones, esterilizaciones, abortos y experimentos. Los bebés que nacían eran exterminados, ahogados en cubos de agua, o los tiraban contra un muro o los descoyuntaban. Eso es justo lo que los nazis hacían con los fetos y con los recién nacidos: abortos contra la voluntad de esas madres y asesinatos de menores. Mayor vergüenza no pueden hacer con esas pancartas.

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Nosotras, con más de mil mujeres asesinadas por el machismo, más de 30 menores asesinados y más de 300 huérfanos por la violencia de género podríamos ser como ellos y llamarlos ‘machonazis’. Pero no. Porque tenemos argumentos y no vamos a usar su lenguaje. En cambio, no vamos a parar de denunciar todas las formas de violencia machista. Decimos stop a maltratadores, violadores, abusadores, acosadores, asesinos, manipuladores, malos hombres, malos padres, negacionistas y cómplices. Más que ofendernos, con esa pancarta, os definís a vosotros mismos.