Una biblioteca en el título


No hace mucho hablé aquí mismo del erotismo seductor de las bibliotecas. Nos cautivan en Instagram las imágenes de bibliotecas que son un prodigio arquitectónico, y agradecemos que un sabio como Roberto Calasso nos cuente cómo ordena la suya. Nos atraen por lo que significan —silencio, fuga, soledad, hallazgo— y me pregunto si no son también una proyección de nuestros delirios de grandeza, al igual que quien sueña con pilotar un Ferrari o subir al Everest. En todo caso, el fenómeno atrae a muchos lectores, como demuestran tantas novedades que lo llevan ya en el título. Si hablamos de ficción ‘La biblioteca de la Medianoche’ (Alianza), de Matt Haig, contiene libros que explican otras vidas que la protagonista podría haber vivido. En ‘La biblioteca de París’ (Salamandra), de Janet Skeslien Charles, la protagonista trabaja en la sucursal estadounidense y el 1939, cuando los nazis entran en París, se une a la Resistencia para salvar los libros. Menos recientes, pero todavía nuevos, son ‘La biblioteca fantasma’ de Jordi Masó (Males Herbes), y ‘La biblioteca de los libros rechazados‘, de David Foenkinos (Alfaguara).

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Los ensayos también forman parte del fenómeno, y así encontramos un reportaje extraordinario de Susan Orlean, ‘La biblioteca en llamas’ (Temas de Hoy), sobre el incendio que en 1986 quemó en la biblioteca pública de Los Ángeles, con un subtítulo que resume la intención del volumen: ‘Historia de un millón de libros quemados y del hombre que encendió la cerilla’. En ‘La biblioteca de hielo’ (Ático de los Libros), Nancy Campbell bucea en archivos y viaja a países del Ártico para explorar todas las formas del hielo, históricamente y en el presente, y recopila tanto los paisajes efímeros en la era del cambio climático, como la huella dejada por científicos, exploradores, filósofos… Recientemente también se ha reeditado ‘Si mi biblioteca ardiera esta noche’ (Edhasa), de Aldous Huxley, un ensayo en el que imagina cómo sería esa catástrofe y repasa los títulos y autores que más le dolería perder. Son todos títulos que encontrarán en las librerías este Sant Jordi o, si prefieren ser redundantes, en la biblioteca más cercana.