Alumna y ex alumna comparten su experiencia estudiando Medicina


Convertirse en médico es un camino que se conoce largo. Cinco años de carrera, dos de servicio social e internado y aún lo que dure la especialidad que se busque tener, la cual puede variar de dos hasta 10 años. Sin embargo, estos sacrificios se hacen para el bien de toda la sociedad, pues los egresados de esta carrera con sus especialidades, buscan siempre mejorar y cuidar la vida de las personas.

Ana Bárbara Trejo Navarro, estudiante de séptimo semestre de esta licenciatura en la Facultad de Ciencias de la Salud (FACSA) en la Universidad Juárez del Estado de Durango (UJED) y Elizabeth Fernández Guadarrama, egresada de la misma institución y quien actualmente se encuentra haciendo su internado en el Hospital San José, nos comparten su experiencia en esta rama de la salud.

Bárbara comparte que en un principio no pensaba en estudiar esta carrera. Como uno de sus gustos más grandes es el dibujo, siempre pensó que se inclinaría por una licenciatura afín a su gusto. Sin embargo, esto cambia en preparatoria, cuando en clase de Biología tuvo que aprenderse los huesos y al aprenderlo se empezó a interesar. Eso fue lo que la enganchó a la Medicina.

Presentó el examen en la universidad, sin embargo en un principio no pasó el examen de admisión. Comentando sobre el tema, Trejo declara que al inicio ese evento la desmotivó bastante, pero también consideró que ya se le había advertido lo difícil que era entrar y se le mencionó la posibilidad de volver a presentar el examen el semestre que entraba.

“Gracias al apoyo de mis papás y al de mi familia, lo volví a presentar y afortunadamente quedé en semestre cero”. A pesar de que no se encontraba cómoda con ello, pues perdería a su percepción un año de carrera, menciona que, viendo atrás, fue muy beneficioso, pues ahí pudo reafirmar su amor a la medicina y la motivó a seguir hasta ser una doctora.

Espera que, al terminar sus estudios, pueda convertirse en una médico cirujana, puesto a que, hasta este momento, el funcionamiento del cuerpo humano es lo que más le interesa. Descubrió estando en la carrera que la medicina es muy basta y que no solo se limita a consultas o a ser cirujano, sino que hay muchas áreas en las que un médico puede ejercer.

Como consejo para aquellos que piensan en estudiar esta carrera, Ana Bárbara menciona que es necesario que no se desanimen porque, aunque es pesada, no la considera una carrera difícil. Es más la presión que tiene un estudiante de medicina, tanto por sus profesores, familia y sociedad en general lo que la hace muy dura, pues se trabaja directamente con las personas, por lo que considera esencial que se preparen para ese estrés y tener seguridad al estudiarla.

MÉDICO DE PREGRADO

Por su parte, Elizabeth comenta que desde un principio la carrera siempre le llamó, pero se rehusaba a entrar a ella, pues los estigmas que hay alrededor le hacían pensar que no podría con ella. Intentó interesarse por otras profesiones como la Ingeniería en Bioquímica, pero al final se animó a presentar. “Desde el inicio yo sabía que esta era la única opción, no me veía en otra cosa”.

Comenta que una de sus expectativas era que por estudiar esta carrera no tendría tiempo para nada y que esta era muy absorbente en cuanto a tiempo y energía. A pesar de que sí considera que es pesado en el sentido de que los horarios de clases varían bastante y prácticamente se quedaba en la institución todo el día, esto les da al mismo tiempo una unión para poder salir y divertirse cada que les es posible, así que se puede ser médico y disfrutar de tu vida universitaria.

“Nunca lo sentí muy sufrido el estar en esta carrera. Sí sacrificas muchas cosas, pero todo al final vale la pena”, comenta Fernández quien ahora se encuentra en su internado como médico de pregrado en el Hospital San José, institución que la mandó al Hospital General de Lerdo.

Cuando se encontraba en la universidad, fue diagnosticada con Lupus, una enfermedad que afecta el sistema inmunitario, así que pensaba en ese tiempo estudiar reumatología, rama que se encarga de conocer las enfermedades autoinmunes. Sin embargo, ahora que se encuentra en el internado, la rama de la ginecología le llama, especialmente por buscar hacer un cambio positivo en el protocolo que siguen los ginecólogos con las pacientes.

Como consejo para quienes se interesan por esta profesión, Elizabeth declara que, a pesar de que es real que esta carrera es algo difícil, lo importante para un estudiante de medicina y lo que lo mantiene hasta el final es su pasión a la carrera, el tener la vocación para servir y ayudar a los pacientes, lo que hace que valga la pena, “uno no sacrifica tanto que no se te vaya a devolver después”.

Si la preocupación es el tiempo que dura la carrera, Fernández asegura que ese tiempo se pasa volando. “La verdad es que no te das ni cuenta cuando ya terminaste”. Comenta que es una carrera muy noble, de la cual no se arrepiente de haber estudiado y que espera que todo aquel que tenga la vocación de servir a los demás pueda tomar este camino.