Cómo se prepara Rosario para enfrentar la nueva variante Delta de Covid


También resulta fundamental mantener protocolos puertas adentro (como el hecho de evitar encuentros entre distintas burbujas), en los espacios públicos (distancia y barbijo) y extremar las medidas de protección en las escuelas, que retomarán actividades el lunes.

El diagnóstico precoz de Covid y el aislamiento rápido fueron mencionados por los especialistas como otras de las herramientas cruciales en este momento.

Después de un año y cuatro meses de pandemia, saben que no hay manera de ponerle fecha de finalización a esta crisis mundial y que probablemente los distintos países entrarán y saldrán de una ola tras otra, cada una con su característica. Pero la “gimnasia” adquirida en el manejo de los pacientes (aún cuando no hay todavía un tratamiento médico específico), la adaptación de las instituciones de salud, y sobre todo, la aceleración de la campaña de vacunación contra el Covid abren una luz de esperanza.

La primera ola fue la de la sorpresa, el estupor, la puesta a punto de los equipos de salud, el aprendizaje acelerado de las nuevas formas de vida. La que encontró al mundo sin vacunas. La que hizo estragos en los geriátricos, la que se llevó a tantos adultos mayores.

La segunda, en la que técnicamente aún está el país, sumó a los adultos jóvenes a las filas de los más afectados, empezó a cambiar el panorama de contagios con una suba considerable entre los jóvenes, y hasta en los chicos, pero respecto de la primera tiene su costado positivo: en el último mes, sobre todo, empezaron a verse en la ciudad los efectos de una campaña de vacunación que avanzó a grandes pasos.

Gracias a los efectos de las vacunas, hoy, en el sector privado, la ocupación de camas críticas se ubica por debajo del 80% (y disminuye también, aunque mucho más lentamente, en el sector público), la tasa de contagios es menor, lo mismo que el tiempo de duplicación de casos y mejoró el cumplimiento de las medidas impuestas para los viajeros, que deben hacer un aislamiento estricto para evitar propagar la variante Delta.

Sector público

Néstor Ponce, director de Servicios de Salud de la Municipalidad de Rosario, señaló a La Capital que “si bien la semana pasada tuvimos un pico de ocupación de camas, en estos días se volvió a amesetar”.

El médico agregó: “Las curvas de diagnósticos de Covid también entraron en una meseta (ambos indicadores se van acompañando) y aún cuando no es momento de bajar la guardia, si veo el panorama general tengo confianza en que el futuro no será tan complicado”.

Ponce, que está convencido de que será cuestión de tiempo para que la variante Delta circule de manera comunitaria en Rosario (lo mismo opinó la infectóloga Carolina Subirá, asesora de la Asociación de Clínicas y Sanatorios de Rosario) mencionó que “si bien las epidemias son impredecibles, quizá podamos evitar o controlar que tengamos una crisis profunda como las que ya hemos atravesado”.

De cara a lo que viene, el especialista centró su mirada positiva en las vacunas (admite que cuantos más rosarinos tengan la segunda dosis más sencillo será manejar la situación) y en la solidez de un sistema de salud que viene de una segunda ola “durísima”, pero que sirvió para “aumentar cuantitativa y cualitativamente los recursos, tener hospitales de segundo nivel que atendieron casos muy complejos y dar cuenta de una respuesta humana enorme donde hubo días, noches enteras, en las que todos hacíamos malabares para no entrar en un colapso”.

“El trabajo en red está más fortalecido que nunca”, dijo el director de Servicios de Salud municipal.

Sector privado

Subirá, quien también es asesora del gobierno provincial, como infectóloga, también manifestó cierto optimismo. “En el sector privado tenemos una notable mejora en la ocupación de camas críticas con un descenso marcado respecto de mayo y junio. En estas semanas nos mantuvimos por debajo del 80%.

Las camas Covid están un 50% más desagotadas que durante junio (“un dato muy positivo”). “Los otros indicadores epidemiológicos como la RT (razón de tasa) está cercana a 1, y tiende al descenso, cuando hemos estado casi en 2”, puntualizó.

La semana que viene los números en cuanto a contagios darán una pauta más clara sobre los efectos de las vacaciones invernales y el mayor movimiento de gente por fechas como el Día del Amigo. “Creo que el actual no es un mal momento comparado con otros que pasamos. Por eso hay que cuidarlo. Si llega Delta en este escenario podremos enfrentar la situación mucho mejor”, dijo la especialista, quien agregó: “El cuidado individual, que repercute en la sociedad toda, es indispensable. Como lo es la vacunación y el llegar a la mayor cantidad de personas con dos dosis, porque se sabe que con una sola no es suficiente”.

“Vacunarse es crucial porque está demostrado que quien se vacuna tiene un beneficio por sobre quien no lo hace. Afortunadamente noto una mejor recepción de la campaña y hay cada vez más personas que quieren anotarse”, comentó la infectóloga.

Subirá enfatizó: “Si observamos lo que ocurre en más de 100 países vemos que no podemos escapar a Delta pero sí podemos cumplir con los protocolos establecidos, tener mucha conducta, y que las autoridades hagan cumplir lo dispuesto por ley. A veces hay medidas antipáticas, pero se termina viendo que ese rigor tiene buenos resultados”, remarcó.