Enfermería de Urgencias debe ser una especialidad


Enfermería de Urgencias y Emergencias es un área de especialización que va muy por delante de su situación actual a nivel de reconocimiento profesional y administrativo. Un clamor que ha de hacernos reflexionar como profesionales sanitarios, como sociedad, pero especialmente, a los que toman decisiones al respecto.

Desde el Colegio de Enfermería de Madrid queremos poner en valor el rol fundamental que ejercen las compañeras y compañeros que trabajan en el ámbito. El compromiso que demuestran, no solo en su desarrollo profesional adaptándose continuamente a los avances en salud, tecnología y cuidados, sino también, en la atención de calidad, con responsabilidad, autonomía, autoridad y liderazgo, que prestan a diario a los ciudadanos, quienes sí reconocen los cuidados nucleares que prestan nuestros profesionales.


Es verdad que hemos avanzado desde que en 1968 se crearan los servicios de urgencias. Pero ya no es suficiente



El trabajo que desarrollan nuestros compañeros en urgencias hospitalarias y emergencias extrahospitalarias necesita una serie de competencias especiales, conocimientos, técnicas y habilidades que no se adquieren durante la carrera, por lo que se hace imprescindible contar con una formación específica para dar respuesta a la demanda social y del entorno, así como para el desarrollo de unos profesionales cualificados para prestar cuidados de calidad a las personas que necesiten estas atenciones. Es verdad que hemos avanzado desde que en 1968 se crearan los servicios de urgencias. Pero ya no es suficiente.

Enfermería de Urgencias y Emergencias es un área de especialización de la disciplina enfermera que requiere su desarrollo y reconocimiento como reclaman muchos compañeros desde hace 20 años. Es un área en la que hay que destacar los estándares de calidad y precisión que se exhiben a diario. En este contexto, las enfermeras desarrollan una capacidad de decisión rápida y una enorme versatilidad en la asunción de roles y técnicas de alta especialización. Genera un entorno de competencias para manejar fármacos y técnicas complejas dentro de la necesaria valoración integral de los cuidados, que requiere autonomía en la toma de decisiones. Como en el resto de especialidades y áreas de especialización, también es evidente que la profesión enfermera precisa de un nivel de autonomía mayor del que ahora tenemos. En el caso concreto que nos ocupa, hay que añadir que las enfermeras de Urgencias y Emergencias son las primeras en llegar y las primeras en recibir información para poner en marcha inmediatamente los protocolos y códigos específicos determinantes para salvar vidas.

En definitiva, y a la luz de los hechos, no entendemos cómo estamos todavía debatiendo sobre la necesidad de elevar la práctica de Urgencia y Emergencia a categoría de especialidad enfermera. Al fin y al cabo, todo ello repercute en el paciente. Una actuación a tiempo acorta estancias y mejora el pronóstico. Y todo ello se consigue con técnicas, competencias, formación, aptitud y actitud. Como bien dice un compañero, cuya filosofía representa a tantos otros, “la continuidad de los cuidados es clave. Los servicios de emergencias rescatan de la muerte y en el hospital les dan la vida”.

Y para ello hay que seguir reforzando la mejora continua, la búsqueda de evidencia de los cuidados y adaptar los protocolos a los niveles de calidad óptimos, de tal manera que cualquier ciudadano sea atendido por equipos altamente cualificados con una calidad de procedimientos extraordinaria, al tiempo que se asegura la continuidad de los cuidados desde que se produce la emergencia hasta que es atendido en un centro sanitario.

Todas estas competencias propias, destrezas y roles se han hecho todavía más palpables durante la pandemia. Esta crisis de Salud Pública global ha puesto de manifiesto el valor de los cuidados enfermeros en general y de los específicos de la urgencia y emergencia en particular, que es el tema que nos ocupa en estas líneas.

Todo el mundo se ha dado cuenta de que la ciencia enfermera está aquí para ‘no retirarse’ en ninguno de nuestros campos de actuación y especialización. Nuestro posicionamiento en el tablero sanitario es clave para la sostenibilidad del mismo. La enfermera sabe hacer y sabe transferir la ciencia adquirida. Es imprescindible que se invierta en capital enfermero, así como en unos conocimientos y cuidados cada vez más especializados. Gracias a la vocación y profesionalidad de tantos y tantos compañeros se salvan muchas vidas. Insistimos en reclamar la Especialidad de Enfermería de Urgencias y Emergencias. Nos irá mejor a todos. Profesionales y pacientes.