María Sabina abrió horizontes para la medicina moderna


OAXACA, Oax. 22 de julio de 2021.- La chamana mazateca, María Sabina abrió nuevos horizontes para la medicina moderna con su inmenso conocimiento sobre los hongos alucinógenos.

Este 22 de julio se cumplen 127 años de su natalicio y su nombre sigue siendo referente de la sabiduría indígena y pilar de la ciencia llamada etnomicología.

María Sabina nos dejó un legado importante y vigente hasta nuestros días: cúrate a ti mismo, tú eres la medicina.

Y habló siempre de la importancia de darle al cuerpo lo mismo que al espíritu pues todo somos uno, al igual que con la tierra.

Nacida la agencia de Río Santiago en Huautla de Jiménez alcanzó la inmortalidad debido a la clasificación y el uso ceremonial y curativo de los hongos, llamó la atención de científicos y micólogos por su forma de curar enfermos.

Su hermana María Ana, a los 24 años de edad fue desahuciada por los curanderos, brujos, sanadores locales pero María Sabina la curó y de ahí inicio su reputación como Chota chine (persona de conocimiento) entre los habitantes de la Sierra Mazateca.

El mundo la conoció cuando el micólogo estadounidense, Robert Gordon Wasson escribió el libro El hongo maravilloso: Teonanácatl Micolatría en Mesoamérica, en el que narra la primera vez que alguien ajeno a la comunidad y de otro país presenciaba el ritual ancestral bajo la guía de María Sabina.

De ahí, su fama alcanzó niveles inimaginables y llegaron a visitarla personajes de todos los ámbitos, entre quienes están Aldous Huxley, Walt Disney y Albert Hoffman.

Asimismo, durante unos siete años más de 40 especialistas acudieron la montaña mazateca para estudiar y aprender de “la sabia de los hongos” como la llamó Octavio Paz.

Sin embargo, en el libro La otra vida de María Sabina se indicó que durante sus 91 años siempre estuvo rodeada de precariedad económica, a pesar de sus aportaciones al mundo del conocimiento y la medicina.

Incluso, las autoridades municipales de Huatla de esos tiempos se quedaban con los regalos que llegaban de todo el mundo y a pesar de sus quejas por esta situación, nadie le hizo caso.