Médico cubano en Madrid desarrolla novedosos tratamientos


Entre los deportes, la música y la salud

Como reveló a través de una llamada telefónica, tuvo una “niñez de ensueño” en Santa Bárbara, “un barrio obrero y trabajador, muy cultural, de la idiosincrasia de Cuba, de las fiestas en la calle”. Allí creció junto a sus hermanos, su abuela y sus padres.

“Muy inquieto desde pequeñito, crecí en un claustro familiar muy humilde pero muy intelectual. Mi tía Nélida y mi abuela, eran maestras de escuelas especiales. Mi mamá fue una conocida directora de escuelas, pedagoga del Ministerio de Educación de Santiago de Cuba y candidata a doctora en pedagogía, así que ya te digo lo que tenía como mamá”, agregó.

Justamente, esa madre “exigente” le dio las herramientas para triunfar: “Yo no era el niño lindo para nada, ella nunca estaba satisfecha. Me acercó al mundo de las letras, de la poesía, me hizo amar los libros”. En cambio, “papá todo lo explicaba por la física y la química. Era técnico de la termoeléctrica de Santiago de Cuba; imagínate la responsabilidad”, precisó Montel, que agradeció “la suerte de tener a los dos mejores profesores en casa”.

“Me gustaban los deportes y la música”, indicó. A los 8 años comenzó a tocar varios instrumentos y a componer música. “El profesor fue a mi casa y le dijo a mi madre para que fuera a la Escuela Nacional de Arte. Ella le dijo que yo estaba destinado para otras cosas”, recordó. “Como me gustaban los animales, le dije: ‘mama, voy a ser veterinario, porque me gustan los caballos, los animales’. Me dijo: ‘de acuerdo, pero ¿ya que vas a ser médico de los animalitos, por qué no te haces médico de los animalitos que hablamos?’ Ahí fue donde empezó la chispita por la medicina”.

Tras finalizar sus estudios de medicina en Santiago de Cuba, Montel se especializó en medicina de familia, ginecobstetricia y traumatología. “En ese tiempo conocí a muchas personas del mundo que iban a operar en Santiago de Cuba. Ellos me dijeron: ‘Luis, tienes que tratar de salir de Cuba para desarrollarte más’. Empecé a hacer masters fuera de Cuba y así apareció mi primer contrato de trabajo”, rememoró el doctor.

“Pedí la salida de Cuba para superarme. Me dijeron que no, luego que sí, hasta que al tiempo pude salir. No fue fácil, tuve que esperar hasta que me ‘liberaron’ en 2008”, aseveró Montel, que recorrió Europa para cursar varios programas de salud. Al llegar a España, comenzó a trabajar en el SUMMA 112, Servicio de Urgencia Médica de la Comunidad de Madrid, “el servicio de urgencias médicas más distinguido de España y uno de los mejores de Europa. Ahí hice un máster de urgenciología, y en urgencias médico-quirúrgicas pediátricas y para adultos”.

Una vez aprobado su examen MIR (Médico Interno Residente), hizo la especialidad en traumatología deportiva y medicina de rehabilitación. Así fue como llegó a la policlínica Vertebris, que pertenecía al estadio Vicente Calderón del Club Atlético de Madrid. “Trabajé con los mejores médicos y traumatólogos deportivos de Madrid, entre ellos el doctor José Mª Villalón, el actual jefe médico del Club Atlético de Madrid. Ellos me dieron su confianza para tratar a pacientes como Mario Manduki, el primer futbolista del Atlético. Ahí me probé como médico y di el salto”, destacó.

Cortesía/Luis Montel

El doctor Luis Montel, a la izquierda, realiza un procedimiento a una paciente.

Cortesía/Luis Montel

La salud del futuro

Paso a paso, Montel perfecciona sus técnicas y se gana el amor de sus pacientes. Le siguen, sobre todo, los latinos. “Los venezolanos, los cubanos, dominicanos van para arriba de mí”, constató, entre risas. “Les invade la sensación de esperanza, de ver un latino como ellos. Están contentos con que los atienda, porque hay que escuchar a los pacientes, no puedes ir directamente a decirle al paciente ‘tómate esto’ y ya”.

Desde la clínica Future Health Plus, el médico cubano se enfoca en lograr tratamientos en los que “no se habla de operar, sino de regenerar. Esa es la palabra que se va a oír en el futuro. Se trata de regenerar órganos y tejidos para que la persona no llegue a estar enferma”. En ese sentido, realiza “un tratamiento general e integral, cubriendo traumatología, reumatología”.

Como afirmó, “el secreto está en la medicina 3D. Normalmente vemos altura y ancho, pero si aprendes a mirar en profundidad, puedes ver algo en perspectiva. Esto me lo enseñó mi padre. Me ha servido para hacer ecografías 3D y 4D, diagnósticos de imagen, porque para entender la imagen, hay que tener esa visión espacial”.

Uno de sus objetivos ha sido “corregir errores como el tratamiento de la artrosis. Veía que el tratamiento para la artrosis eran pain killers (analgésicos) y antiinflamatorios, pero no había un tratamiento abortivo, por eso hice el programa Stop Artrosis, que ya están llevando muchos médicos en Madrid, según mi protocolo, para encarar la artrosis de una manera científica”.

Además, Montel integra el equipo de AMACOVID, “la primera asociación para pacientes afectados de COVID-19”, donde es secretario médico. Precisamente en respuesta al impacto de este virus y a las huellas que deja en el organismo, “hemos diseñado un protocolo para estos pacientes”.

“Cuando una persona sale del COVID, no sale normal. Sale con fatiga, problemas respiratorios, depresión, pérdida de masa muscular, y no se puede reincorporar a la vida diaria”, detalló el médico, que realiza consultas de manera gratuita a médicos en Colombia, Venezuela, Holanda, Francia, EEUU. “Les enseño el tratamiento post COVID, pues ha quedado un ejército de personas que han pasado por el COVID”, acotó.

Luis Montel sigue haciendo música y disfruta esa faceta creativa frente al piano en sus tiempos libres. Aunque lleva 11 años en Madrid, “mi carácter cubano nunca lo voy a perder, la alegría de vivir, y a la gente le gusta eso. Vivo feliz en Madrid, extrañando Cuba, por supuesto. Me gustaría ir a Cuba a enseñar lo que he aprendido, pero espero que evolucione y que sea un país normal. Tenemos derecho, tanto en Venezuela como en Cuba, de ser normales”.

Asimismo, se declara enamorado de su profesión. “El truco es trabajar en equipo, porque el éxito no es de uno solo, se comparte mejor cuando es en grupo, cuando hay gente que te motiva y apoya. Me encanta mi trabajo, para mí no es un trabajo, es mi vida. Imagínate que me pagan por lo que me gusta. Dime si tú no eres feliz así”, concluyó.